Un estudio genómico dirigido a identificar los factores genéticos que contribuyen a llevar a una persona a intentar suicidarse muestra que parte de estos factores genéticos son compartidos con otros trastornos psiquiátricos como la depresión y parte son independientes como los problemas del sueño o la ausencia de salud.

Aproximadamente 200000 personas se suicidan cada año en todo el mundo. Una cada 3 minutos. Otras muchas atentan contra su propia vida sin éxito. Son los intentos fallidos de suicidio, hasta 20 veces más frecuentes que el acto de provocar la propia muerte. Las cifras hablan por sí solas: el suicidio y los pensamientos suicidas representan un problema de salud que no puede ser ignorado.

En la actualidad se conocen muchos de los factores relacionados con la intención de suicidarse. El principal de ellos es la presencia de una enfermedad psiquiátrica. Otros implican la presencia de una enfermedad física, trastornos del sueño, tabaquismo y factores sociales. Además, existe un gran interés en conocer los factores biológicos implicados, ya que se espera que este conocimiento contribuya a las estrategias de tratamiento psicológico o farmacológico.

El Consorcio Internacional de Genética del Suicidio busca entender más sobre la biología humana implicada en los intentos de suicidio a través de la búsqueda de los factores genéticos que la regulan. Para ello analizan el genoma de personas que han intentado suicidarse y lo comparan con el de la población general.

A partir del análisis de miles de variaciones genéticas en 550000 personas, de las cuales 29782 habían intentado suicidarse, los investigadores del Consorcio han identificado una región intergénica del cromosoma 7, asociada a un aumento en el riesgo a los pensamientos suicidas.

Además de buscar regiones del genoma relacionadas con el suicidio (o más bien la intención de cometerlo), los investigadores evaluaron qué parte de esta variación genética es compartida con los trastornos psiquiátricos u otros factores de riesgo para el suicido.

Los resultados indican que parte de la variación genética asociada al suicidio solapa con variación genética relacionada con diversos trastornos psiquiátricos, especialmente la depresión. Además, también existe una variación genética no relacionada con trastornos psiquiátricos pero compartida con factores de riesgo como los trastornos del sueño, el comportamiento de disposición hacia el riesgo, una salud general más pobre o el tabaquismo. Este es el caso concreto de la región intergénica del cromosoma 7 identificada, cuya relación con el suicidio fue confirmada en una muestra adicional de 14000 personas con intento de suicidio y 395000 controles.

De momento, los investigadores desconocen qué elemento genético localizado en el cromosoma 7 es responsable de la relación entre esta región y el suicidio. El principal polimorfismo asociado afecta a una posición de metilación del genoma, pero el equipo no ha identificado qué gen podría estar afectado.

Los resultados del trabajo ofrecen nueva información sobre la arquitectura genética del comportamiento suicida. “Además de identificar una localización de riesgo para el intento de suicidio en el cromosoma 7 hemos descubierto un fuerte solapamiento en la base genética del intento de suicidio y la de otros trastornos psiquiátricos, especialmente la depresión mayor, así como solapamiento con la genética del tabaquismo, dolor, toma de riesgos alteraciones del sueño y peor salud en general,” indica Niamh Mullins, profesora de Genómica Psiquiátrica en la facultad de medicina del Hospital Monte Sinaí y cofundadora del Consorcio Internacional de Genética del Suicidio, además de directora del trabajo. La investigadora destaca que estos resultados indican que una parte importante de la base genética del intento de suicidio no es debida al efecto de un trastorno psiquiátrico sino la biología compartida con otros factores de riesgo.

Los autores reconocen que deberán realizarse más estudios, para obtener una imagen más detallada de los factores genéticos que intervienen en el suicidio. De momento, destacan que el riesgo genético estimado no tiene valor predictivo para la intención de suicidio y su utilización prematura en un escenario clínico o en pruebas genéticas directas al consumidor podría ser dañino.

Referencia: Mullins N, et al. Dissecting the Shared Genetic Architecture of Suicide Attempt, Psychiatric Disorders, and Known Risk Factors. Biol Psychiatry. 2021 Sep 9:S0006-3223(21)01570-5. doi: 10.1016/j.biopsych.2021.05.029.

Fuente: Largest Genetic Study of Suicide Attempts Confirms Genetic Underpinnings That Are Not Driven by Underlying Psychiatric Disorders. https://www.mountsinai.org/about/newsroom/2021/largest-genetic-study-of-suicide-attempts-confirms-genetic-underpinnings-that-are-not-driven-by-underlying-psychiatric-disorders

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