La longevidad de una persona es un rasgo fenotípico que se define como el tiempo que transcurre desde el nacimiento de un individuo hasta su fallecimiento. Al igual que muchos otros rasgos fenotípicos, la longevidad es el resultado de la interacción entre el genoma del individuo con el entorno en el que se desarrolla. Desde que se intuye la aportación del genoma a la longevidad, una pregunta recurrente en el ámbito de la genética era cuán importante es la herencia en la esperanza de vida de una persona. Diversos estudios respondieron hace años esta pregunta: aproximadamente un 30% de la variación en la longevidad se consideraba consecuencia del genoma del individuo.

Un reciente estudio, publicado el mes de noviembre en la revista GENETICS, parece indicar que la carga genética está menos implicada en la variación de la longevidad de lo que indican los anteriores estudios. Según este estudio, la herencia sería la responsable de menos del 10% de la variación en la esperanza de vida humana. La investigación es fruto de la colaboración de la compañía Calico Life Sciences con la plataforma online Ancestry. El estudio se basó en los datos de más de 54 millones de usuarios recogidos en árboles genealógicos que se encuentran a disposición de Ancestry.

En un primer estudio, los investigadores observaron que, efectivamente, la heredabilidad de la esperanza de vida obtenida era de aproximadamente un 30%, tal y como afirmaban los estudios anteriores. Sin embargo, observaron que, pese a no compartir material genético, existía correlación entre la longevidad obtenida con los datos de primos políticos y la obtenida de los datos familiares relacionados genéticamente. Esto indicaba que la correlación en la longevidad entre individuos no sería debida únicamente a la carga genética, sino que también influirían otros factores ajenos al genoma.

En un principio, se creyó que la similitud en la correlación en ambos casos podría ser explicada por la transmisión de diferentes factores socioculturales, por lo que los autores consideraron realizar una investigación entre dos grupos más alejados entre sí: concuñados políticos (cónyuges de los hermanos del cónyuge de un hermano). En este caso, los concuñados políticos no compartían ni carga genética ni ambientes domésticos, pero los autores observaron que se mantenía la correlación en la esperanza de vida.

El problema siguiente era descubrir la causa por la que existía correlación entre la esperanza de vida de un individuo, de sus primos políticos e incluso de sus concuñados políticos. Al descartar las causas genéticas o ambientales, los autores sugirieron una nueva hipótesis: el emparejamiento selectivo.

Los investigadores sugieren que el emparejamiento selectivo ha impedido obtener un valor preciso del papel de los genes en la longevidad. Imagen: Lotte Meijer, Unsplash.

Gracias a la gran cantidad de información aportada por los más de cincuenta y cuatro millones de subscriptores de la plataforma Ancestry, los investigadores pudieron hallar indicios de un emparejamiento selectivo en las parejas que formaban los árboles genealógicos. El emparejamiento selectivo entre personas longevas o de personas poco longevas con otras personas poco longevas era la causa de la correlación que se creía que era debida a la genética.

Puesto que, obviamente, a la hora de emparejarse, las personas estudiadas no podían saber la longevidad de su potencial pareja, pues todavía no habían fallecido, los autores achacan este emparejamiento selectivo a diferentes factores genéticos o socioculturales, como, por ejemplo, la altura o el nivel económico. Teniendo en cuenta el emparejamiento selectivo, los autores de esta investigación volvieron a calcular la heredabilidad de la esperanza de vida, obteniendo un porcentaje de menos del 10%.

Con este nuevo estudio, la heredabilidad de la longevidad, que antes se creía de casi un 30%, ha pasado a ser aproximadamente de un 7%. Esto quiere decir, por un lado, que realmente no existe una predisposición genética notoria en la longevidad de una persona, mientras que, por otro lado, los diferentes factores ambientales como, por ejemplo, la nutrición o el estrés, son especialmente influyentes.

Referencia:

Ruby JG, et al. Estimates of the Heritability of Human Longevity Are Substantially Inflated due to Assortative Mating. Genetics. 2018. doi: http://dx.doi.org/10.1534/genetics.118.301613

Fuente: Family tree of 400 million people shows genetics has limited influence on longevity: http://genestogenomes.org/family-tree/

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