Por Lorena Farràs Pérez / La Vanguardia

Dos terceras partes de Catalunya es bosque, un recurso natural que esconde un gran potencial económico, por ejemplo, en forma de biomasa. La biomasa forestal es una fuente de energía renovable que se obtiene a partir de la gestión forestal de los bosques, de cultivos energético (plantaciones de crecimiento rápido) o bien de restos de producción de las serradoras. Se usa tanto para producir energía térmica (calor) como electricidad. Y, desde hace unos años, la biomasa se está ganando un sitio importante como fuente energética renovable.

Con el fin de reforzar la competitividad de las empresas del sector de la biomasa en Catalunya, 38 empresas han acordado constituir un clúster de la biomasa de Catalunya, cuyo proceso de creación empezará en otoño. La modalidad escogida es la de asociación empresarial innovadora sin ánimo de lucro y en ella tienen cabida desde las empresas de gestión forestal, los fabricantes de biomasa o de calderas, hasta las grandes empresas instaladoras o las empresas de servicios energéticos.

Denis Boglio, director general del Centre Tecnològic Forestal de Catalunya (CTFC), entidad impulsora del clúster, explica que este nace con cuatro objetivos: 1. Representar el sector 2. Impulsar proyectos de crecimiento empresarial y ayudar a las empresas a mejorar sus estrategias 3. Mejorar la tecnología existente e impulsar proyectos de innovación 4. Conseguir que la biomasa gane aceptación social. “Todavía hay muchas personas que creen que producir biomasa supone arrasar los bosques, cuando la realidad es que la gestión forestal de los bosques para la producción de biomasa contribuye, por ejemplo, a reducir el riesgo de incendios”, asegura Boglio en referencia al último objetivo.

La creación del clúster se integra en el desarrollo de la Estrategia para promover el aprovechamiento energético de la biomasa forestal y agrícola (20142020), puesta en marcha por la Generalitat el año pasado. Dicha estrategia persigue aumentar la superficie forestal bajo gestión (pasando del 25% del total en el 2014 al 50%en el 2020) y multiplicar por 2,5 el consumo de biomasa forestal registrado en el 2013, lo que significa valorizar energéticamente 600.000 toneladas al año. El primer año de aplicación de esta estrategia se ha cerrado con un incremento del 35% en el uso de los biocombustibles sólidos, la instalación de más de 500 calderas de biomasa y la reducción de más de 53.500 toneladas de gases causantes del efecto invernadero.

“El sector está registrando importantes crecimientos y los datos auguran un crecimiento sostenible en el futuro”, indica Boglio. De hecho, las instalaciones térmicas con biomasa no han dejado de crecer ni en los momentos más duros de la crisis. En la actualidad, el sector está integrado por 76 empresas que facturan 48,9 millones de euros, según datos del CTFC correspondientes al 2013. Y hay capacidad de crecimiento tanto por el lado de la ofertacomopor el de la demanda.

“Tenemos bosques más que suficientes para soportar un aumento del consumo interno y mantener el actual nivel de exportaciones, que actualmente es del 80% del total, principalmente a Francia y a Italia”, explica el director general del CTFC.

Por el lado de la demanda, el crecimiento se da tanto en equipamientos municipales para la producción de calefacción y agua caliente sanitaria (“de aquí al 2020 más del 85% de los municipios de Catalunya tendrán una o más calderas”, señala Boglio); como en la industria (“muchas fábricas intensivas en energía térmica se están pasando a labiomasa”); como en el sector de la edificación (“las calderas colectivas de gasóleo son substituidas por otras de biomasa”).

La promoción de este sector no sólo conlleva beneficios económicos, sino también sociales y ambientales. La biomasa es la fuente renovable que más puestos de trabajo crea por unidad producida: el CTFC calcula que la producción de 10.000 toneladas de biomasa forestal conllevan 23 puestos de trabajo directos y 12 de indirectos. Es un combustible más barato que el gasóleo y se trata de una abundante materia prima repartida por todo el territorio, cerca de los puntos de consumo. Desde el punto de vista ambiental, el uso de la biomasa permite reducir la necesidad de combustibles fósiles y disminuir las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera. Y, como se comentaba al inicio, mayor gestión de bosques equivaleamenor riesgo de incendios

Fuente: La Vanguardia

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