La Dra. Magda Grifoll, de la Facultad de Biología de la Universidad de Barcelona, estudia el potencial biotecnológico de las comunidades microbianas ambientales en la descontaminación de entornos afectados por mezclas de hidrocarburos y derivados.

¿En qué trabaja el grupo de investigación?

En el grupo de Biodegradación y Biorremediación de la Universidad de Barcelona estudiamos las redes metabólicas microbianas que están implicadas en la degradación biológica de contaminantes orgánicos (sobre todo sustancias de hidrocarburos aromáticos policíclicos, HAPs y sus derivados) en el medio ambiente. El objetivo final es entender y optimizar los procesos de biodegradación para aplicarlos a la descontaminación de aguas y de suelos contaminados.

Este trabajo lo hacemos desde una doble vertiente: la investigación básica, en la que estudiamos cómo se degradan estos compuestos, qué poblaciones de bacterias los atacan y cómo interactúan entre ellos, y qué respuesta se produce en el medio ambiente tras un vertido, entre otras; y la investigación aplicada, en la que trabajamos con empresas para desarrollar y evaluar métodos de descontaminación de suelos o de residuos, haciendo un trabajo de laboratorio de I+D. En este caso la empresa nos trae un suelo o agua subterránea contaminada y nosotros evaluamos si se puede tratar con métodos biológicos. Analizamos el suelo y determinamos el tipo de concentración del contaminante, cuantificamos las poblaciones microbianas degradadoras y su actividad y hacemos diferentes ensayos para determinar las mejores condiciones para potenciar la biodegradación del contaminante. Si vemos que el suelo tiene una microbiota degradadora poco abundante, también podemos desarrollar consorcios microbianos especializados para utilizarlos como inóculos.

¿De dónde provienen la mayoría de estos contaminantes?

Los contaminantes que nosotros estudiamos son de origen biopetrogénico o pirolítico, es decir, provienen del petróleo y del carbón y son el resultado de su transformación y utilización industrial. Estudiamos sobre todo suelos y aguas subterráneas que puedan estar afectados por un vertido, o cómo tratar los residuos industriales petroquímicos, o los emplazamientos industriales de producción, almacenaje o transformación de combustibles… Siempre que hay este tipo de actividad, ya sea por producción o por utilización o bien por transporte de estos productos, pueden producirse vertidos accidentales en el medio ambiente, y nosotros lo que buscamos es poder potenciar la eliminación biológica de estos productos.

¿Qué diferencia hay entre la descontaminación química y la biológica?

La descontaminación biológica es mucho más sostenible. Desde el punto de vista ecológico es el único tratamiento que devuelve a los suelos su funcionalidad. Los suelos albergan una gran diversidad de seres vivos, y su función como gran trampa de carbono, reservorio de agua dulce y productor de alimentos está ligada en gran parte a la microbiota. Los tratamientos físico-químicos son en general muy agresivos y, aparte de eliminar el contaminante, destruyen la microbiota y la estructura del suelo, por lo que no le devuelven su funcionalidad; al menos no de manera inmediata. Otra ventaja de la descontaminación biológica es que es más barata que los tratamientos químicos. Además, no introduce tóxicos, que son contaminantes en sí mismos.

Sin embargo, la descontaminación biológica tiene un inconveniente, que es la incertidumbre. Con un tratamiento químico es más fácil medir la cantidad de producto a aplicar y determinar los días, más o menos, que el producto tardará en eliminar el contaminante. En cambio, un tratamiento biológico siempre depende mucho del tipo de suelo, del tipo de contaminante, de los tipos de bacterias que haya… Esta incertidumbre hace que previamente haya que hacer unos ensayos en el laboratorio para saber si el tratamiento funcionará sobre el terreno, y esto es algo que las empresas ven como un inconveniente. Esto, sin embargo, está cambiando. La UE está promoviendo las tecnologías verdes y la economía circular, lo que hace presión para que cada vez se hagan más tratamientos biológicos, que son potencialmente más efectivos, más baratos y también más sostenibles.

¿Cómo ve la relación entre instituciones o empresas y la universidad?

Yo creo que ha evolucionado. Ahora las empresas nos consideran tanto un centro de investigación como un posible laboratorio a su servicio. Yo pienso que eso es muy positivo, porque dar un servicio te permite mantener una serie de infraestructuras y personal que haciendo solo investigación básica es quizás más difícil de mantener. Las empresas ven que sabemos hacer investigación y que también sabemos resolver problemas reales. Y a las consultorías ambientales con las que trabajamos les va muy bien, porque les permite disponer de un laboratorio de I+D sin tener que mantenerlo continuamente. Yo creo que esto debe potenciarse y que irá a más.

De todos modos, uno de los problemas que hay en este país es que somos muy poco transparentes en cuanto a la contaminación. En Estados Unidos, por ejemplo, se ha llegado al punto en que una empresa explica que hace investigación para solucionar posibles problemas de contaminación, y eso la beneficia. Aquí nadie quiere asumir públicamente que hay emplazamientos contaminados o que su actividad industrial implica posibles riesgos que tenemos que estar preparados para mitigar.

¿Cuál es la importancia de la transferencia de conocimiento?

Yo creo que la transferencia de conocimiento es una de las funciones de la universidad. La investigación debe poder resolver los problemas de la sociedad industrial, y, por otro lado, la transferencia es una fuente de ingresos para el mantenimiento del grupo de investigación. A mí, además, me permite el contacto con el mundo profesional y poder transmitir mi experiencia a los estudiantes. No todos los estudiantes se dedicarán a la investigación básica, se les tiene que formar también para afrontar diferentes carreras profesionales. A mí la transferencia me permite dar esta doble formación a los estudiantes.

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…una oficina de apoyo a la investigación que nos permite, de una manera ágil, contactar con empresas y establecer los puentes legales para poder trabajar. Nos ayuda a darnos a conocer, y por eso también creo que es muy necesaria.

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