El cáncer de cérvix o cuello de útero es el cuarto más frecuente entre las mujeres a nivel mundial por detrás del cáncer de mama, el colorrectal y el de pulmón. Afortunadamente, en nuestro país, la incidencia es mucho más baja y corresponde a un 2%, aproximadamente. Se trata de un tipo de tumor que se diagnostica, mayoritariamente, entre mujeres jóvenes de entre 35 a 50 años y la causa principal para desarrollar este tipo de tumor es la infección por el Virus del Papiloma Humano (VPH), que se transmite por contacto sexual.

Otros factores de riesgo a la hora de desarrollar esta enfermedad son el tabaquismo, la inmunosupresión (como en el caso de personas afectadas con el virus del VIH o de tratamientos inmunosupresores) y la coinfección por otras enfermedades de transmisión sexual. Hoy, Día Mundial del Cáncer de Cérvix hay que recordar que la prevención y el cribado son primordiales para evitar este tipo de tumor y que hay que utilizarlas para reducir la aparición de la enfermedad.

El Virus del Papiloma Humano (VPH) como principal causa de cáncer de cérvix
La infección del Virus del Papiloma Humano (VPH) es muy frecuente en la población sexualmente activa, pero no todas las mujeres infectadas llegarán a desarrollar un cáncer. La mayoría de las infecciones se resuelven de forma espontánea pero su persistencia a lo largo del tiempo puede ocasionar anomalías en las células que puedan evolucionar desde lesiones premalignas en cáncer como es el caso del cáncer de cérvix o cuello uterino. De hecho, a nivel mundial se estima que 270.000 mujeres mueren anualmente en todo el mundo a causa del cáncer de cérvix.

¿Cómo podemos prevenir el cáncer de cérvix?
En la actualidad, la estrategia de prevención en Cataluña tiene dos características importantes. Por un lado, la vacunación, prevención primaria, que está incluida en el calendario vacunal a los 11-12 años y que se ha demostrado eficaz en la reducción de las lesiones premalignas, sobre todo, cuando se administra antes del inicio de las relaciones sexuales. Por otra parte, como prevención secundaria, los programas de cribado son los que pueden detectar el contacto con el VPH y las lesiones premalignas, por lo que se puede establecer un seguimiento y / o tratamiento para evitar que se llegue a desarrollar un cáncer. En este punto, la citología es la prueba principal y se hace a través de un programa oportunista. Así pues, el protocolo actual recomienda una revisión ginecológica cada 3 años con citología en mujeres de 25 a 65 años. En esta visita ginecológica se toma una muestra de cuello de útero para realizar la citología. Cabe destacar que, hasta el día de hoy, esta es la prueba más utilizada a nivel mundial para realizar este tipo de cribado.

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Fuente: Institut Català d'Oncologia (ICO)

http://ico.gencat.cat/es/detall/noticia/200325-DM-Cancer-Cervix
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