La inversión pública en trasplante hepático no solo salva vidas y mejora de forma sustancial la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes, sino que, además, genera un retorno social y económico positivo a largo plazo. Lo ha demostrado un estudio pionero liderado por investigadores de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) y el Hospital Universitario Vall d’Hebron. Más de cuatro décadas después del primer trasplante de hígado en España, realizado en 1984, este es el primer estudio que hace un balance global del impacto de estas intervenciones, no solo desde la perspectiva de la salud de los pacientes, sino también desde una vertiente económica.

El estudio indica que actualmente los pacientes trasplantados de hígado aportan al menos 100 millones de euros anuales a la economía española. Esta cifra supera la inversión anual en trasplantes de hígado, que se sitúa en torno a los 75 millones de euros. Si también se tienen en cuenta los costes del tratamiento post-intervención - una terapia inmunosupresora de por vida para evitar el rechazo del órgano trasplantado-, esta inversión ascendería a un total de 90 millones de euros anuales. La investigación parte de datos oficiales e históricos del Registro Español de Trasplante Hepático (RETH), la ONT y la Sociedad Española de Trasplante Hepático (SETH), que engloban los trasplantes realizados entre 1984 y 2024.

El sistema es rentable desde principios del siglo XXI

Cuando empezaron a realizarse trasplantes de hígado, a mediados de la década de los 80, apenas se efectuaban unas pocas docenas cada año, mientras que actualmente se realizan unos 1.200 al año. Precisamente, cuando empezó a estabilizarse esta cifra, a principios de la década de 2010, se equilibraron los costes de la operación y el tratamiento de los pacientes con su retorno económico a la sociedad, y, a día de hoy, el balance ya es claramente positivo. Esto es posible gracias a las contribuciones económicas de los pacientes en edad de trabajar (población activa), aunque no hay que olvidar que los niños y niñas trasplantados acabarán haciendo lo mismo a más largo plazo y las personas mayores, ante las previsiones de crecimiento de la esperanza y calidad de vida, podrán hacer cada vez más aportaciones a la sociedad más allá del mercado laboral.

Más esperanza de vida de los pacientes, sobre todo de los niños y niñas

La investigación también revela un aumento de la esperanza y calidad de vida de los pacientes trasplantados. Si en la década de los 80, los pacientes ganaban de media 10 años de vida, hoy esta cifra oscila entre los 16 y los 20 entre los adultos y entre los 21 y los 29 en el caso de los niños, por los importantes avances en la cirugía pediátrica. Actualmente, el sistema español de trasplantes de hígado es un referente internacional y la tasa estatal de donaciones de órganos, una de las mayores del mundo (52,6 por cada millón de habitantes).

Los resultados del estudio se han publicado en un artículo de Health Economics Review. En la UPF, la investigadora principal es Gemma Piella, codirectora del grupo SIMBYOsys de la Unidad BCN MedTech del Departamento de Ingeniería, que ha dirigido el estudio junto con Gloria de la Rosa (Organización Nacional de Trasplantes) y Concepción Gómez Gavara (vinculada al Hospital Universitario Vall d’Hebron durante la realización de este estudio y ahora, al Hospital Clínic Barcelona). Otros coautores son Edson Plasencia (autor principal del artículo, del grupo SIMBYOsys de la UPF), Gloria Merino Pinto (Centro de Investigación en Economía y Salud ­CRES- del Departamento de Economía y Empresa de la UPF), Roger Sabater Mezquita (CRES de la UPF y Departamento de Econometría, Estadística y Economía Aplicada de la Universidad de Barcelona), Itxarone Bilbao (Hospital Universitario Vall d’Hebron y Departamento de Cirugía de la UAB) y Gerardo Blanco-Fernández (SETH y Hospital Universitario de Badajoz).

Roger Sabater (UPF y UB) y Edson Plasencia (UPF) destacan: “Debido a los graduales avances tecnológicos, se han acumulado cada vez más receptores supervivientes contemporáneos en edad laboral, cuya renta del trabajo supera los costes por nuevos trasplantes y tratamientos inmunosupresores en cada año de los últimos quince, y cada vez con mayor holgura. Esta tendencia continuará de cara al futuro si la tecnología innovadora es capaz de seguir mejorando la supervivencia y reduciendo la probabilidad de retrasplante”.

Gloria de la Rosa, médica adjunta de la ONT, añade que este estudio muestra el valor de disponer de registros nacionales robustos y sostenidos en el tiempo: “El Registro Español de Trasplante Hepático, junto con los datos de la ONT sobre donación, lista de espera y actividad trasplantadora, hacen posible analizar cuatro décadas de evolución del trasplante hepático en España con una visión clínica, organizativa y social. Estos datos son esenciales para evaluar resultados, orientar la planificación y seguir mejorando un modelo basado en la calidad, la equidad y la solidaridad de los donantes y sus familias”.

En cuanto a los retos de futuro, Gemma Piella (UPF) explica que el número de donantes aún sigue siendo inferior al de pacientes en lista de espera. Esto la ha llevado a desarrollar un nuevo sistema inteligente, LiverColor, que permitirá reducir el margen de error de los métodos actuales para identificar qué hígados donados son aptos para un trasplante y evitar que se desaprovechen órganos válidos. Piella pone en valor “el potencial de la tecnología biomédica para mejorar aún más la eficiencia del sistema”.

La Dra. Concepción Gómez Gavara añade: "La innovación en el ámbito del trasplante ha sido tradicionalmente un reto especialmente complejo, ya que cualquier nueva tecnología debe demostrar con el máximo rigor que puede mejorar los resultados actuales sin comprometer la seguridad de los pacientes ni la supervivencia de los injertos. Con esta visión iniciamos una línea de trabajo que combina experiencia clínica y quirúrgica con conocimiento tecnológico e ingeniería que dio lugar a LiverColor, un modelo de trasplante más preciso, objetivo y personalizado". Actualmente, desde el Hospital Clínic Barcelona, Gómez Gavara continua impulsando su desarrollo y evolución, explorando nuevas aplicaciones y oportunidades de innovación que permitan seguir mejorando el proceso de trasplante.

Artículo de referencia: Plasencia Sánchez, E., Gómez Gavara, C., Merino Pinto, G. et al. The Spanish transplantation model as a benchmark: clinical, societal, and economic impact of liver transplants in Spain (1984–2024). Health Econ Rev (2026). https://doi.org/10.1186/s13561-026-00801-4

Imagen: Extracción de hígado del donante, para evaluar posteriormente si el órgano es o no apto para el trasplante (Fuente: proyecto Livercolor de la UPF).

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