La actividad física, especialmente caminar, es una recomendación habitual para las personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Sin embargo, realizar esta actividad en zonas con aire contaminado puede aumentar la cantidad de contaminantes inhalados. Un estudio publicado en la revista Thorax y realizado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación ”la Caixa”, vincula el carbono negro (hollín) a un aumento de algunos síntomas respiratorios de personas con EPOC.

Aunque en la población general los beneficios de la actividad física pueden compensar los efectos de la contaminación atmosférica, todavía no se conoce del todo esta interacción en personas con EPOC. “Nuestro objetivo fue evaluar cómo caminar y exponerse a contaminantes atmosféricos afecta a los síntomas respiratorios diarios en personas con EPOC”, explica Alícia Josa Culleré, investigadora en ISGlobal y primera autora del estudio.

Para ello, el equipo investigador siguió a 105 personas con EPOC de Cataluña durante dos periodos de siete días. Registró su actividad diaria de caminar, la exposición a tres contaminantes atmosféricos —partículas finas (PM2,5), dióxido de nitrógeno (NO₂) y carbono negro o hollín— y la intensidad de síntomas como la tos, la expectoración (expulsión de mucosidad), la falta de aire o las sibilancias.

Más tos y mucosidad en días con altos niveles de hollín

El carbono negro, también conocido como hollín o “black carbon”, está compuesto por partículas microscópicas de carbono que se generan durante la combustión incompleta de combustibles fósiles (especialmente por motores diésel antiguos), madera, y biomasa (por ejemplo, en incendios forestales). Los resultados del estudio mostraron que, cuando las concentraciones de carbono negro eran elevadas, una mayor duración de las caminatas se asociaba con más tos y expectoración. En cambio, caminar cuando los niveles de partículas finas (PM2,5) o dióxido de nitrógeno (NO₂) eran elevados no empeoró los síntomas respiratorios, lo que apunta a que salir a caminar en esas condiciones sigue siendo recomendable para las personas con EPOC.

“Estos resultados podrían explicarse porque las partículas de carbono negro tienden a ser más pequeñas y pueden penetrar más profundamente en los pulmones”, explica Josa Culleré. “Además, suelen transportar compuestos que aumentan su toxicidad y sus efectos sobre la salud respiratoria”.

La ausencia de una asociación similar con PM2,5 y NO₂ podría deberse a varios factores, entre ellos las bajas concentraciones registradas durante el estudio, que se mantuvieron por debajo de los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). También podría deberse a cambios de comportamiento de los participantes en los días con mayor contaminación, usando más el inhalador o caminando con menos intensidad, o a que los efectos beneficiosos de caminar contrarrestaran los efectos negativos de la contaminación por PM2,5 y NO₂.

La actividad física sigue siendo un pilar fundamental del tratamiento de la EPOC

El estudio analizó los efectos a corto plazo de caminar sobre los síntomas respiratorios en un mismo día, pero no evaluó los beneficios de mantener una actividad física regular. De esta manera, los resultados no cuestionan los beneficios de la actividad física para las personas con EPOC. Estudios previos han demostrado que la actividad física puede favorecer la apertura de las vías respiratorias y ayudar a eliminar las secreciones acumuladas en los pulmones, por lo que caminar podría contribuir a expulsar la mucosidad a través de la tos.

“Nuestros hallazgos respaldan la recomendación de caminar para las personas con EPOC, siempre que se eviten las calles con mucho tráfico donde las concentraciones de carbono negro son elevadas”, explica Judith Garcia Aymerich. "Es importante proporcionar espacios accesibles para caminar de forma segura, así como reducir las emisiones de carbono negro, un ‘supercontaminante’ perjudicial tanto para la salud respiratoria como para el clima”.

Referencia: Josa-Culleré, A., Koch, S., Rivas, I., Gimeno-Santos, E., Buekers, J., Delgado-Ortiz, L., Alcaraz, V., Blanco, I., Garcia-Olivé, I., Rodríguez-Chiaradía, D., Cirach, M., Valentin, A., Morawska, L., & Garcia-Aymerich, J. (2026). Effects of the interaction between walking activity and air pollution on daily respiratory symptoms in people with COPD. Thorax, thorax-2025-224411. https://doi.org/10.1136/thorax-2025-224411

Imagen: Laura Guerrero | Ajuntament de Barcelona

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