La Oncología ha dejado de ser únicamente el área terapéutica más activa de la industria biotecnológica para consolidarse como su principal apuesta de futuro. El mercado oncológico global podría alcanzar los 379.000 millones de dólares en 2029, según datos de IQVIA, y en España el pipeline de salud de AseBio (Asociación Española de Bioempresas) confirma esta tendencia: de las 350 líneas de investigación registradas por compañías nacionales y multinacionales con filial en el país, el 63 % se dirige a buscar tratamientos contra el cáncer. La pregunta ya no es si la Oncología molecular marcará los tiempos de la innovación biotecnológica, sino qué instituciones, profesionales y compañías estarán mejor preparados para liderar ese cambio.
Hace apenas unas semanas, la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) volvía a poner de manifiesto, con más de 8.700 resúmenes científicos y profesionales de más de 160 países, un mensaje que la comunidad oncológica internacional lleva años confirmando edición tras edición: el paradigma de tratar el cáncer únicamente desde su localización anatómica ha cedido terreno de forma definitiva frente a una Oncología guiada por el conocimiento molecular del tumor. Entre los hallazgos presentados este año, la comunidad científica aplaudió en sesión plenaria los resultados de un inhibidor de RAS capaz de casi duplicar la supervivencia en cáncer de páncreas avanzado frente a la quimioterapia convencional, derribando así una de las dianas que durante más de cuatro décadas se consideraron "imposibles". Más allá de esto, este tipo de avances no son un hecho aislado, son la confirmación más reciente de un modelo científico que lleva más de veinte años transformando la manera de entender y combatir el cáncer, y que continúa abriendo espacio de oportunidad en dianas que el sector daba por intratables.
De la cirugía al gen: una revolución de varias décadas
Durante la mayor parte del siglo XX, desarrollar fármacos oncológicos significaba atacar el tumor desde fuera -cirugía, radioterapia o quimioterapia- sin comprender realmente su Biología interna. El punto de inflexión llegó en los años setenta y ochenta, con la identificación de los oncogenes y los genes supresores de tumores, que permitieron por primera vez explicar el cáncer como una enfermedad originada por alteraciones concretas del genoma celular.
De aquellos hallazgos surgieron hitos que hoy continúan marcando el pipeline del sector: la caracterización del gen BRCA1, la identificación de la fusión BCR-ABL en la leucemia mieloide crónica y, sobre todo, la aprobación de imatinib en 2001, el primer inhibidor de tirosina quinasa dirigido y probablemente el ejemplo más citado de cómo la comprensión molecular de un tumor puede traducirse en un fármaco con un impacto clínico y un retorno de inversión extraordinarios.
A partir de ese momento, el modelo se replicó de forma sistemática: los inhibidores de EGFR en cáncer de pulmón, el trastuzumab en cáncer de mama HER2 positivo, los inhibidores de BRAF en melanoma y, más recientemente, la inmunoterapia con anticuerpos anti-PD1 y anti-PD-L1.
En todos los casos, el guion se repite: primero se identifica la alteración molecular que impulsa el tumor, y después se diseña la molécula capaz de neutralizarla. Un protocolo que hoy siguen la mayoría de los programas de I+D oncológicos en fase de desarrollo.
Hacia dónde mira ahora la Oncología molecular
El presente de la disciplina consolida varias líneas de trabajo que ya definen el futuro inmediato del sector:
En España, el marco regulatorio acompaña esta transformación: cerca del 40 % de los nuevos ensayos clínicos puestos en marcha se centran en Oncología, y más del 72 % de los estudios oncológicos iniciados entre 2020 y 2025 corresponden a fases tempranas, el segmento más complejo, pero también el que determinará qué instituciones y compañías llegarán primero al mercado. En esta línea, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha acelerado en los últimos meses los procedimientos de evaluación para ensayos de fase I con medicamentos biológicos o biotecnológicos en Oncología y enfermedades raras.
Un vacío formativo que el sector empieza a notar
La velocidad de esta transformación, impensable hace apenas veinte años, ha generado un problema de oferta formativa que el sector empieza a notar de forma directa en la captación de talento especializado. La demanda de profesionales capaces de moverse con solvencia entre la clínica y la Biología molecular del cáncer crece más rápido de lo que el sistema educativo tradicional es capaz de absorber.
Es precisamente en ese vacío donde cobra sentido el Máster en Oncología Molecular (MOM), programa de posgrado impartido por el Centro de Estudios Biosanitarios (CEB) -iniciativa formativa pionera en España y única en el mundo por su enfoque y alcance-.
El MOM está dirigido a oncólogos clínicos, patólogos, hematólogos y otros especialistas del ámbito biosanitario vinculados con la enfermedad tumoral que deseen profundizar en las bases moleculares del cáncer y en su aplicación práctica a la clínica y la investigación. Se imparte en formato cien por cien online, en español e inglés, con una duración de un curso académico (60 créditos ECTS), y puede cursarse como título propio otorgado por el CEB o título universitario oficial en colaboración con la Universidad Rey Juan Carlos (URJC).
El programa académico cubre en profundidad contenidos plenamente vigentes: las bases moleculares de la carcinogénesis, proto-oncogenes y oncogenes, genes supresores de tumores, procesos celulares implicados en el desarrollo tumoral, técnicas de patología molecular, patología molecular aplicada a tumores sólidos y hematológicos, farmacología y agentes antitumorales, y nuevas terapias moleculares. El itinerario formativo culmina en un Trabajo de Fin de Máster orientado a la investigación clínica o traslacional, que cada alumno puede enfocar hacia la patología que más le interese o hacia el área en la que desarrolla (o desarrollará) su actividad profesional.
El claustro docente está formado por más de 100 profesores rigurosamente seleccionados a nivel nacional e internacional, autores en primera persona de los descubrimientos y conocimientos que imparten, procedentes de instituciones como el Harvard-Beth Israel Deaconess Medical Center, el MD Anderson Cancer Center, el CNIO, el CSIC o el Vall d'Hebron Institut de Recerca, entre otras. Su modelo se distingue por una premisa clara: quienes imparten el programa son los mismos profesionales que, hoy, en los laboratorios y en las consultas, están construyendo el conocimiento que enseñan. No se estudia únicamente lo que otros descubrieron ayer: se aprende de quienes descubren hoy.
El MOM cuenta además con un consolidado programa de becas de ayuda a la formación, dividido en dos modalidades: becas totales, de hasta 7.500 €, que cubren el coste íntegro de la matrícula, y becas parciales, desde 1.500 €, disponibles tanto para residentes en España como para estudiantes internacionales.
Entre los patrocinadores habituales del programa se encuentran la Fundación Científica de la Asociación Española Contra el Cáncer, Bristol Myers Squibb, Lilly, Andbank, la Fundación Condado de Taboada, la Fundación Hermanos Álvarez Quirós, ACANPAN, AEACaP o ATUVIBI, instituciones que comparten con el CEB el compromiso de que la excelencia formativa no puede quedar condicionada por barreras económicas.
Como señaló recientemente Jesús García-Foncillas, presidente de la Fundación ECO, la promesa de la Oncología actual no es solo ofrecer mejores números, sino plantear mejores preguntas sobre cómo se entiende y se combate el cáncer. Formular esas preguntas exige profesionales con una formación sólida y solvente en las bases moleculares de la enfermedad. Los avances que hoy parecen extraordinarios -como derribar dianas consideradas intratables durante cuatro décadas- serán, en pocos años, el punto de partida de la práctica clínica habitual.
Los profesionales que se formen hoy en Oncología molecular serán quienes definan el futuro de la enfermedad tumoral. Todavía están a tiempo de ser parte de ese cambio.
Sobre el Centro de Estudios Biosanitarios (CEB)
El Centro de Estudios Biosanitarios (CEB) es una institución española especializada en consultoría, asesoramiento y gestión de proyectos de docencia, investigación y desarrollo en el ámbito de las ciencias experimentales y de la salud. Con más de 20 años de experiencia y más de 1.500 alumnos formados procedentes de todos los rincones del planeta, el CEB se ha consolidado como un referente internacional en formación biosanitaria de posgrado.
Además del Máster en Oncología Molecular, el CEB ofrece formación en Experimentación Animal y cursos monográficos en Oncología Molecular, Comunicación en Oncología o Nutrición en el paciente oncológico, entre otros programas; conformando un ecosistema formativo alineado con las tendencias que hoy redefinen el presente y el futuro del cáncer y de las ciencias de la salud.
Más información:ceb.edu.es