El síndrome del intestino irritable afecta a más del 10 % de la población y se caracteriza por dolor abdominal recurrente, distensión, estreñimiento y diarrea. Considerado un trastorno de la interacción entre el intestino y el cerebro, estudios anteriores ya habían relacionado su aparición con alteraciones en la señalización nerviosa y con trastornos como la ansiedad y la depresión. Sin embargo, los mecanismos biológicos que lo desencadenan seguían siendo en gran medida desconocidos, lo que ha dificultado el desarrollo de terapias dirigidas.

La nueva investigación, liderada por Mauro D’Amato, profesor de Genética Médica de la LUM University y profesor de investigación Ikerbasque en CIC bioGUNE, miembro de BRTA, constituye el análisis genético más amplio realizado hasta ahora sobre esta patología. El equipo examinó información genética y sanitaria de 2.775.539 personas procedentes de 22 biobancos internacionales, comparando individuos con y sin SII para identificar variantes del ADN asociadas al riesgo de desarrollar la enfermedad.

El estudio identificó 35 regiones del genoma humano relacionadas con el SII. Aunque varias de ellas confirmaron el papel del cerebro y del sistema nervioso entérico, la red neuronal que regula el funcionamiento del intestino, el personal investigador halló también una inesperada conexión con rasgos cardiometabólicos.

Mediante técnicas avanzadas de análisis genético, el equipo encontró evidencias de una relación causal entre la predisposición genética al SII y niveles elevados de triglicéridos, un tipo de grasa presente en la sangre. La asociación más sólida se localizó en una variante del gen GCKR, un regulador clave del metabolismo de la glucosa y los lípidos en el hígado. Esta variante ya se había relacionado con la acumulación de grasa hepática y con un aumento de la producción de triglicéridos, y ahora emerge como un posible nexo entre el metabolismo hepático y el riesgo de padecer SII.

Desde hace tiempo sabemos que el síndrome del intestino irritable implica un complejo diálogo entre el intestino y el cerebro, pero nuestros resultados muestran que el sistema metabólico también forma parte de esa conversación,” señala el Prof. D’Amato. “La relación genética con la regulación de los triglicéridos y la función hepática nos proporciona un marco completamente nuevo para entender esta enfermedad.”

Además de aportar nuevas claves sobre el origen biológico del SII, el trabajo abre la puerta a posibles aplicaciones clínicas. Al analizar los patrones de expresión génica asociados al riesgo de la enfermedad, el equipo identificó varios compuestos capaces de revertir las alteraciones moleculares observadas. Entre ellos figuran fármacos utilizados para enfermedades cardiovasculares y para modificar el metabolismo de los lípidos, lo que sugiere que podrían explorarse estrategias de reposicionamiento de medicamentos ya existentes.

Nuestros hallazgos respaldan una visión más amplia del síndrome del intestino irritable que va más allá del tradicional eje intestino-cerebro,” añade Prof. D’Amato. “Las vías biológicas que hemos identificado podrían facilitar una mejor clasificación de los pacientes según los mecanismos implicados en su enfermedad y ayudar a identificar nuevos tratamientos, o incluso medicamentos ya disponibles, para quienes no responden a las terapias actuales.”

La investigación se desarrolló en el marco de la bellygenes initiative, una colaboración internacional coordinada por D'Amato que reúne a instituciones académicas y clínicas de Europa, Norteamérica y otras regiones. El estudio integró datos de grandes biobancos poblacionales, entre ellos UK Biobank, FinnGen, Million Veteran Program y All of Us, y contó con financiación de múltiples organismos nacionales e internacionales.

El trabajo contó con el apoyo de múltiples subvenciones individuales, entre ellas, y sin limitarse a estas, las de MCIU/AEI/10.13039/501100011033 y ERDF/EU (PID2023-148957OB-I00); PRIN2022/NextGenerationEU (2022PMZKEC); el Programa de Investigación All of Us y los Institutos Nacionales de la Salud (NIH); el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI); el Consejo de Investigación de Estonia; Wellcome; el Consejo de Investigación Médica (MRC); la Fundación Británica del Corazón (British Heart Foundation); las Direcciones de Salud del Gobierno de Escocia y el Consejo Escocés de Financiación; el Wellcome Trust; Endeavor Health; el Consejo de Investigación de Noruega; la Fundación Kristian Gerhard Jebsen (Stiftelsen Kristian Gerhard Jebsen); la subvención Gravitation ExposomeNL de la NWO; el Biobanco de la Clínica Mayo; el programa Horizonte 2020 de la Unión Europea; y el Million Veteran Program.

Referencia: Di Lorenzo B, Camargo Tavares L, Díaz-Muñoz C, et al. Cross-definition GWAS of irritable bowel syndrome in 2.8 million individuals reveals cardiometabolic and triglyceride-linked mechanisms. Gut. DOI: 10.1136/gutjnl-2026-338800

Sobre CIC bioGUNE

El Centro de Investigación Cooperativa en Biociencias (CIC bioGUNE), miembro del Basque Research & Technology Alliance (BRTA), ubicado en el Parque Tecnológico de Bizkaia, es una organización de investigación biomédica que desarrolla investigación de vanguardia en la interfaz entre la biología estructural, molecular y celular, con especial atención en el estudio de las bases moleculares de la enfermedad, para ser utilizada en el desarrollo de nuevos métodos de diagnóstico y terapias avanzadas.

Sobre Ikerbasque

Ikerbasque –Fundación Vasca para la Ciencia– es el resultado de una iniciativa del Departamento de Educación del Gobierno Vasco cuyo objetivo es reforzar el compromiso con la investigación científica mediante la atracción, recuperación y consolidación de investigadores e investigadoras de excelencia de todo el mundo. En la actualidad, es una organización consolidada que cuenta con 290 investigadores e investigadoras, que desarrollan su labor en todos los ámbitos del conocimiento.

Sobre BRTA

BRTA es una alianza formada por 4 centros de investigación colaborativa (CIC bioGUNE, CIC nanoGUNE, CIC biomaGUNE y CIC energiGUNE) y 13 centros tecnológicos (Azterlan, Azti, Ceit, Cidetec, Gaiker, Ideko, Ikerlan, Leartiker, Lortek, Neiker, Tecnalia, Tekniker y Vicomtech) que tienen el objetivo de desarrollar soluciones tecnológicas avanzadas para el tejido empresarial vasco.

Con el apoyo del Gobierno Vasco, el Grupo SPRI y las Diputaciones forales de los tres territorios, la alianza busca impulsar la colaboración entre los centros que la integran, reforzar las condiciones para generar y transmitir conocimiento a las empresas con la intención de contribuir a su competitividad y proyectar la capacidad científico-tecnológica vasca en el exterior.

BRTA cuenta con una plantilla de 3.500 profesionales, ejecuta el 22% de la inversión en I+D de Euskadi, registra una facturación anual superior a los 300 millones de euros y genera 100 patentes europeas e internacionales al año.

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