Un estudio publicado en Nature Communications revela cómo una proteína que se acumula en la pared de la aorta desencadena una cascada de señales celulares que favorece su deterioro progresivo. El trabajo identifica por primera vez los principales pasos de este proceso y ayuda a explicar el origen de los aneurismas que pueden desarrollar las personas con síndrome de Marfan, una enfermedad hereditaria poco frecuente para la que no existen tratamientos eficaces.
La investigación llevada a cabo por el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM-CSIC-UAM), en colaboración con el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y el CIBERCV aporta nueva información sobre los mecanismos que contribuyen al deterioro progresivo de la pared aórtica en el síndrome de Marfan y abre la puerta a futuras estrategias terapéuticas.
El síndrome de Marfan es una enfermedad hereditaria causada por alteraciones en un gen que participa en la producción de fibrilina-1 (FBN1), una proteína que ayuda a dar resistencia y elasticidad a numerosos tejidos del organismo. Entre sus complicaciones más graves figuran los aneurismas y las roturas de la aorta, responsables de la mayoría de las muertes prematuras asociadas a la enfermedad.
Actualmente no existen tratamientos capaces de detener de forma eficaz este deterioro, por lo que la cirugía preventiva sigue siendo la principal herramienta para evitar estas complicaciones. “Comprender los procesos que debilitan la pared de la aorta es un paso imprescindible para desarrollar nuevas terapias”, señala Miguel R. Campanero, investigador del CBM
Origen del proceso patológico
El estudio muestra que el origen de este proceso se encuentra en alteraciones del material que rodea y da soporte a las células de la pared de la aorta, la arteria principal y más grande del cuerpo humano. Estas alteraciones activan una serie de señales celulares que terminan afectando al funcionamiento normal de este gran vaso sanguíneo.
Los investigadores observaron este fenómeno tanto en modelos experimentales como en muestras de pacientes con síndrome de Marfan, lo que refuerza su relevancia para la enfermedad. “Hemos podido definir con precisión una de las rutas de señales implicadas en la enfermedad aórtica del síndrome de Marfan y comprobar su relevancia tanto en modelos experimentales como en tejido humano”, explica Juan Miguel Redondo, investigador del CBM.
Validación en pacientes
La investigación ha contado con la colaboración de grupos clínicos de diferentes hospitales, lo que ha permitido validar los resultados en tejido aórtico de pacientes con distintas mutaciones en FBN1. “Estos datos confirman que los mecanismos identificados están presentes tanto en modelos animales como en muestras humanas, reforzando la solidez del hallazgo”, según Iván Alarcón, primer autor del estudio.
El estudio muestra que la modulación de esta vía en modelos experimentales puede mejorar parámetros asociados a la función vascular revertir sustancialmente el daño aórtico. Estos resultados sugieren que los componentes identificados podrían convertirse en futuras dianas terapéuticas para el tratamiento del síndrome de Marfan. “Los resultados refuerzan la idea de que intervenir sobre los mecanismos moleculares implicados podría tener un impacto relevante en la evolución de la enfermedad”, añade Redondo.
En conjunto, el trabajo abre nuevas líneas de investigación orientadas al desarrollo de estrategias farmacológicas que permitan frenar o modificar la progresión de la enfermedad aórtica en el síndrome de Marfan. “Este tipo de estudios es esencial para avanzar hacia futuras opciones terapéuticas que mejoren el pronóstico de los pacientes”, concluye Campanero.
El estudio ha contado con financiación de la Fundación la Caixa; el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y la Agencia Estatal de Investigación, con fondos FEDER; el CSIC; la Fundación Pro CNIC; la Fundación La Marató; y el CIBER de Enfermedades Cardiovasculares (CIBER-CV) del Instituto de Salud Carlos III. CBM /
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Imagen: Detalle de la pared de la aorta en un modelo experimental de síndrome de Marfan. / Iván Alarcón, CBM.