La menstruación puede actuar como un cofactor que aumenta la gravedad de las reacciones alérgicas alimentarias en algunas mujeres. Aunque se trata de un fenómeno todavía poco conocido y probablemente infradiagnosticado, la investigación apunta a que los cambios hormonales del ciclo menstrual pueden influir en la respuesta inmunitaria e incrementar el riesgo de reacciones alérgicas graves, incluida la anafilaxia.
Cuando pensamos en una alergia alimentaria, con frecuencia creemos que todo depende de lo que comemos. Pero no siempre es así. En una misma persona, la intensidad de una reacción puede cambiar de un día a otro, incluso ingiriendo el mismo alimento y en la misma cantidad.
¿Por qué ocurre esto?
Parte de la respuesta está en los llamados cofactores: situaciones que pueden amplificar una reacción alérgica. Entre los más conocidos se encuentran el ejercicio físico, el alcohol o algunos antiinflamatorios (AINE). En presencia de estos cofactores, una reacción que podría ser leve puede volverse mucho más intensa. Por ejemplo, una persona alérgica a los frutos secos puede no tener síntomas al consumirlos. Pero si después hace ejercicio, puede desencadenar una reacción grave, como urticaria o incluso anafilaxia.
Y hay otro cofactor que a menudo pasa desapercibido: la menstruación.
La menstruación como cofactor: un fenómeno infradiagnosticado
En el día a día, es habitual que algunas mujeres describan el mismo patrón: las reacciones alérgicas son más intensas en determinados momentos del ciclo, especialmente en los días previos o durante la menstruación.
Sin embargo, esta asociación suele pasar desapercibida. No se pregunta de manera sistemática, no todas las reacciones se relacionan siempre con el ciclo menstrual y hay pocos estudios específicos. Por ello, probablemente se trata de un fenómeno infradiagnosticado.
Y es aquí donde surge una pregunta clave: ¿qué está pasando exactamente en el cuerpo?
Cómo influyen las hormonas en el sistema inmunitario
El sistema inmunitario no responde siempre de la misma manera. En las mujeres, algunos de estos cambios pueden estar influidos por el ciclo menstrual, especialmente por las variaciones hormonales que se producen a lo largo del mes.
Estas hormonas no solo regulan el ciclo reproductivo: también pueden modificar la respuesta del cuerpo ante un alérgeno. En determinados momentos, el sistema inmunitario puede estar más “reactivo”, y esto puede hacer que una alergia se manifieste con mayor intensidad.
Este patrón no es exclusivo de las alergias alimentarias. También se ha observado en otras enfermedades, como el asma, que en algunas mujeres puede empeorar antes o durante la menstruación.
¿Por qué es importante entenderlo?
Porque puede marcar la diferencia entre una reacción leve y una grave.
Muchas mujeres pueden experimentar cambios en sus reacciones alérgicas sin saber el motivo. Identificar el papel del ciclo menstrual puede ayudar a reconocer los momentos de mayor riesgo… y, por tanto, a prevenir complicaciones.
Todavía hay muchas incógnitas: no sabemos a cuántas mujeres afecta exactamente, por qué solo ocurre en algunos casos o qué papel pueden tener los tratamientos como los anticonceptivos hormonales.
Pero sabemos lo suficiente como para no ignorarlo.
Comprender mejor esta relación puede ayudarnos a:
Mirando hacia el futuro: hacia una medicina más personalizada en alergia alimentaria
Desde el Servicio de Alergología estamos impulsando un estudio para profundizar en el papel de la menstruación y las hormonas en las reacciones alérgicas graves.
El objetivo es claro: avanzar hacia una medicina más personalizada, que tenga en cuenta no solo qué desencadena una alergia, sino también cuándo y en qué circunstancias se produce.
Porque entender estos matices puede marcar una gran diferencia en la seguridad y la calidad de vida de las mujeres con alergia alimentaria.
Referencias
Escrito por
Rosa Muñoz-Cano: Servicio de Alergología, Hospital Clínic de Barcelona, Universitat de Barcelona