Los investigadores del Centro de Estudios Demográficos, en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), Albert Esteve, Iñaki Permanyer y Diederik Boertien, han examinado cómo la estructura demográfica - la mayor o menor proporción de personas jóvenes y mayores - y las pautas de co-residencia de la población - el tamaño y estructura por edad de los hogares - condicionan la vulnerabilidad de las provincias españolas a la COVID-19. Este estudio se publica este mes de abril en la revista divulgativa Perspectivas Demográficas:.

Ambos factores resultan determinantes para entender la mortalidad diferencial que podría darse entre provincias ante un mismo porcentaje de personas contagiadas. Por su estructura de población, las provincias más envejecidas de España (Zamora, Lugo, Orense, Salamanca) tendrían el doble de mortalidad por 100.000 habitantes que las más jóvenes (Ceuta y Melilla, Almería, Las Palmas). Madrid y Barcelona presentarían valores similares. Más del 80% de las personas que fallecerían tendrían 65 años o más.

Para cuantificar y comparar la vulnerabilidad a la COVID-19, los investigadores han simulado la mortalidad por 100.000 habitantes que observaríamos si el 10% de la población que vive en hogares privados estuviera infectada por el virus. Para ello han utilizado los datos del Padrón de Habitantes.

El estudio también cuantifica la mortalidad que podría darse como resultado de contagios ocurridos dentro del hogar. En todas las provincias, los contagios dentro del hogar podrían llegar a generar más muertes que los contagios fuera de ellos si todas las personas del hogar se contagiaran. También en este caso, más del 75% de las personas fallecidas serían mayores de 65 años. La población mayor sería la más vulnerable a los contagios dentro del hogar, pero dos terceras partes de estas infecciones estarían inducidas por personas menores de 65 años.

En el caso de Ceuta y Melilla, por ejemplo, el 80% de las muertes por contagios dentro del hogar estaría inducida por persones por debajo de los 65 años, mientras que en Zamora este porcentaje sería del 50%. Para el conjunto de España y las provincias de Madrid y Barcelona, este porcentaje rondaría el 65%. La población joven y en edad activa tiene pocas probabilidades de fallecer por la pandemia, pero juega un papel muy importante como correa de transmisión dentro de los hogares.

Los investigadores argumentan que a la hora de tomar medidas para mitigar los efectos adversos de la COVID-19, epidemiólogos y políticos deberían tener en cuenta cómo la estructura por edades y los patrones de co-residencia condicionan la vulnerabilidad de las poblaciones ante la enfermedad. Más allá de la edad, las estrategias de (des)confinamiento y los modelos epidemiológicos deberían incorporar con mayor intensidad datos demográficos y de hogares para evitar, especialmente, la transmisión de la enfermedad a personas ancianas. Aspectos como la densidad fuera y dentro de los hogares deberían ser estudiados también, afirma el estudio.

Artículo de referencia:

"La vulnerabilidad de las provincias españolas a la Covid-19 según su estructura por edad y de co-residencia: implicaciones para el (des)confinamiento"- Albert Esteve, Iñaki Permanyer, Diederik Boertien- Revista Perspetivas Demográficas, abril, 2020.

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