La esperanza de vida en los países desarrollados ha aumentado considerablemente en el último siglo, pasando, en el caso de España, de los 40 a los 80 años. Naturalmente esa mejora se debe a diversos factores, entre los que destacan las mejoras en higiene y sanidad, el abandono de hábitos nocivos como el tabaquismo y el alcoholismo, pero también al desarrollo tecnológico aplicado a la salud.

La tecnología ayuda a mejorar la salud a través de muchos productos, que van desde las máquinas utilizadas en diagnóstico y prevención: escáneres, analíticas, radioterapia, etc., hasta el software utilizado para medir nuestra actividad diaria desde los móviles, por ejemplo.

Tendemos a asociar la tecnología con los productos informáticos y la electrónica de consumo, pero no hay que olvidar que algo tan cotidiano como una bicicleta elíptica es también una máquina, y que el ejercicio es un factor importante para la mejora de nuestra salud. La tecnología agroalimentaria es otro ejemplo: mejores productos y un mayor control en la calidad y salubridad de los mismos son factores importantísimos para evitar enfermedades y aumentar nuestra esperanza de vida.

Pero me gustaría centrarme en una enfermedad en concreto de la que conozco bien la evolución de su tratamiento en las últimas décadas: la diabetes, que se estima que afecta aproximadamente al 10% de la población mundial. En esta enfermedad, el páncreas no fabrica insulina (diabetes tipo 1) o bien es incapaz de entregar la insulina que produce al torrente sanguíneo (diabetes tipo 2). Sin insulina, las células humanas son incapaces de procesar la glucosa, y por tanto el organismo muere.

La tecnología ha jugado un papel fundamental para hacer posible la vida de las personas que la padecen, con avances como:

  • Creación de insulinas sintéticas mediante procesos de biotecnología. Es la más importante de todas, ya que permite en primer lugar no depender de la obtención de la insulina a partir de animales, como se hacía en los años 70, sino además crear insulinas modificadas genéticamente para que su absorción por el cuerpo sea más lenta, o más rápida, según interese. Esto hace posible tratamientos mucho más ajustados.
    • Glucómetros. Son aparatos que permiten conocer el nivel de glucosa al instante, algo imprescindible para calcular la cantidad de insulina a inyectar con objeto de mantener al paciente en niveles óptimos de glucemia (cantidad de azúcar en sangre). La última evolución en esta línea son los medidores continuos de glucosa.
    • Bomba de insulina. Dosifica la insulina en el momento en el que el cuerpo la necesita. El siguiente paso en esta dirección es la integración del medidor continuo con la bomba, de modo que todo el proceso sea automático.
    • Plumas para la inyección de insulina. Prácticamente indoloras a día de hoy, permiten una gran libertad al paciente. Aunque parezca mentira se sigue innovando en estos dispositivos.

  • Pero más allá del hardware, el software también tiene mucho que decir, a varios niveles.

    En primer lugar, ayudando a calcular los hidratos de carbono que se van a consumir en una comida, que son los que luego se transformarán en glucosa. Existen varias aplicaciones para smartphones que contienen enormes bases de datos de alimentos, y que a partir del nombre o incluso del código de barras indican al usuario el porcentaje de hidratos de carbono del alimento.

    En segundo lugar, ayudando a calcular una dosis personalizada para cada paciente. El cálculo de la cantidad de insulina a inyectar depende del nivel de glucosa medido con el glucómetro y de la cantidad de hidratos que se van a ingerir, y ya hay en el mercado algunos glucómetros que lo realizan a partir de los parámetros del paciente. El Grupo de Investigación de la Universidad Politécnica de Madrid MERCATOR TECNOLOGÍAS de la GeoInformación, al que pertenezco, ha desarrollado una app móvil que realiza este cálculo.

    En tercer lugar, aplicando Inteligencia Artificial para construir un perfil de cada paciente. El cálculo del que acabamos de hablar depende también de un par de parámetros que son diferentes para cada paciente e incluso para diferentes horas del día. Llegar a conocer cuáles son estos parámetros es fundamental para que el cálculo sea correcto. En mi Grupo de Investigación hemos utilizado técnicas basadas en Algoritmos Genéticos para estimar estos parámetros a partir de datos obtenidos de los pacientes en un estudio preliminar, y estamos pendientes de comenzar una colaboración con la Universidad Pablo de Olavide para ampliar el estudio.

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    Francisco Serradilla es profesor titular de Universidad en el Departamento de Inteligencia Artificial de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería de Sistemas Informáticos de la Universidad Politécnica de Madrid. Pertenece al Grupo de Investigación “MERCATOR TECNOLOGÍAS de la GeoInformación” de la UPM.

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    Alrededor de 350 millones de personas en todo el mundo tienen diabetes. La cifra, probablemente se duplicará en los próximos 20 años. Según las previsiones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la enfermedad será la séptima causa de defunción para 2030. El Día Mundial de la Salud 2016 se celebra con el lema “Vence a la diabetes” con el objetivo de que se intensifique la prevención, mejorar la atención y reforzar la vigilancia.

    Fuente foto: Organización Mundial de la Salud

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