La investigación de Enrique Moguel proporciona una solución efectiva que permita la integración de cualquier dron en espacio aéreo de manera segura para realizar cualquier tarea de manera autónoma. Para ello, Moguel ha diseñado una arquitectura de hardware y software flexible que facilite la programación de cualquier dron.

Esta tesis aporta una nueva tecnología para los sistemas aéreos no tripulados. Constituye un avance en la rama de la robótica y la ingeniería del software, que garantiza autonomía a los drones y logra que estos sean capaces de realizar una tarea adaptando su plan de vuelo a lo que ocurre en el espacio aéreo minuto a minuto.

El estudio ha desarrollado un “cerebro” que consta de dos partes: hardware y software. El hardware permite que las decisiones sean autónomas y en tiempo real, es decir, que el dron no necesite de una retransmisión a la estación base, un piloto o un programa instalado en servidor que le indique qué hacer. Y el software es el encargado de generar las acciones que realizará el dron. El cerebro permite al dispositivo buscar rutas alternativas en caso de que haya algún obstáculo, aterrizar si detecta lluvia o baja luminosidad, e incluso percibir si tiene poca batería y volver a la estación base.

Entre los beneficios de esta investigación se encuentra minimizar los costes de compra de dispositivos, el mantenimiento y el transporte. Asimismo, este diseño aporta ventajas a la seguridad de la aeronave, ya que el sistema adapta el vuelo al entorno, que en la mayoría de ocasiones es desconocido y cambiante. Finalmente, la programación específica permite que el trayecto del dron cumpla la legislación aérea actual, por ejemplo, no volando por encima de la cota de los 120 metros de altura.

Los drones son una industria creciente en los últimos años, los investigadores prevén que su aplicabilidad será cada vez mayor, en ámbitos como la agricultura, manipulación de materiales nocivos, inspección de lugares de difícil acceso, tareas de vigilancia, e incluso abarcando tareas hasta ahora desconocidas. “Estoy seguro que en pocos años veremos drones realizando las tareas denominadas 3D’s (dirty, dull, dangerous - sucias, aburridas, peligrosas)”, afirma el investigador Enrique Moguel.

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