El mito cultural de la “superwoman”, una narrativa que idealiza a la mujer capaz de compaginar sin esfuerzo una carrera exigente, responsabilidades de cuidado, vida social y metas personales. Aunque este ideal suele presentarse como empoderador, también puede generar presión implícita y estrés crónico.
¿Hasta qué punto es cierto que desempeñar múltiples roles conduce inevitablemente al agotamiento físico y psicológico?
Un estudio publicado en PLOS ONE recoge una investigación de la relación entre los roles vitales de las mujeres, su percepción del estrés y marcadores fisiológicos objetivos. La investigación se llevó a cabo en una muestra no aleatoria de 308 mujeres en Norteamérica, evaluando su grado de implicación en siete roles distintos. El estrés psicológico se midió mediante la escala PSS-10, mientras que el estrés fisiológico se evaluó a través de niveles de cortisol en muestras no invasivas, como son el cabello y la orina, utilizando un ensayo ELISA específico desarrollado por Arbor Assays. Este enfoque metodológico permitió integrar, por primera vez, dimensiones subjetivas y biológicas del estrés en el análisis del constructo “superwoman”.
Además, el estudio no se limitó a contabilizar el número de roles, sino que analizó el grado de implicación y satisfacción con cada uno de ellos, cuestionando así la teoría clásica de roles, que tiende a clasificarlos de forma simplista como enriquecedores o agotadores. Los resultados obtenidos en este estudio contradijeron contra todo pronóstico las creencias populares, dado que demostró que las mujeres que desempeñaban más roles no mostraron niveles más altos de estrés, ni subjetivo ni fisiológico, ni una menor satisfacción vital en comparación con aquellas con menos responsabilidades.
Incluso las participantes identificadas como “superwoman”, aquellas que se implican en múltiples roles (en el ámbito profesional, familiar, personal y social…) a niveles relativamente altos, no presentaron mayores indicadores de estrés ni peor bienestar general. Estos hallazgos sugieren que la multiplicidad de roles, por sí sola, no es un factor determinante de estrés o insatisfacción.
Así, el estudio concluye que el bienestar de las mujeres no depende tanto de la cantidad de roles que desempeñan como de la calidad de la experiencia asociada a ellos. El sentido, la satisfacción y el compromiso con cada rol resultan determinantes, desplazando el foco desde una visión homogénea y determinista hacia una comprensión más individualizada y contextualizada de la salud femenina.
Esta investigación llevada a cabo por los Dres. Sumra y Schillaci pone de manifiesto la necesidad de establecer estrategias personalizadas que tengan en cuenta contextos específicos, como el de las madres solteras, que pueden enfrentarse a retos particulares y requerir apoyos comunitarios y políticas públicas adaptadas para poder abordar. Además, destaca el papel de las herramientas biomédicas analíticas, como los ensayos de cortisol de Arbor Assays, en el avance del conocimiento sobre los mecanismos biológicos del estrés, la identidad y el bienestar, contribuyendo a una investigación más precisa y a la promoción de la equidad en salud.
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