Synflora, un proyecto de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) en vías de convertirse en un spin-off biotecnológico, ha sido seleccionado para recibir la ayuda europea EIC Transition, concedida por el Consejo Europeo de Innovación (EIC). Esta ayuda permitirá al proyecto acelerar el desarrollo de una solución innovadora para el tratamiento de diversas afecciones cutáneas, como el acné, a través de la modificación genética de las bacterias que habitan de forma natural en la piel de los seres humanos para que sean capaces de liberar moléculas beneficiosas y así combatir de forma más efectiva distintos problemas dermatológicos.
EIC Transition es una iniciativa europea que busca madurar tecnologías innovadoras y desarrollar modelos de negocio viables para su comercialización. Synflora ha sido seleccionado entre 390 propuestas de 21 países, siendo uno de los 40 proyectos beneficiarios de esta convocatoria. La ayuda, dotada con hasta 2,5 millones de euros, la destinarán a validar la eficacia de la solución en entornos relevantes, escalar la producción y abordar aspectos regulatorios necesarios para los primeros ensayos en humanos.
Ingeniería genética para tratar alteraciones cutáneas sin efectos secundarios
Knödlseder: “Esta tecnología aprovecha los mecanismos naturales de la piel para preservar su salud, como un microbioma equilibrado, y equipa a la bacteria seleccionada con capacidades mejoradas, permitiéndole producir compuestos terapéuticos in situ y utilizar su capacidad inherente para migrar a las capas más profundas de la piel”.
Synflora combina la ingeniería genética con el microbioma de la piel humana para desarrollar una solución disruptiva en el campo de la dermatología. El proyecto está impulsado por las investigadoras Nastassia Knödlseder y María José Fábrega, del grupo de investigación en Biología Sintética Traslacional (SYNBIO), liderado por Marc Güell, del Departamento de Medicina y Ciencias de la Vida. En sus inicios, Knödlseder y Güell decidieron trabajar con una bacteria no modelo, para la cual aún no se han desarrollado herramientas genéticas y supone un desafío de ingeniería. Su objetivo es hacerla genéticamente accesible y aprovechar su potencial para terapias cutáneas. Tal como explica Knödlseder: “Esta tecnología aprovecha los mecanismos naturales de la piel para preservar su salud, como un microbioma equilibrado, y equipa a la bacteria seleccionada con capacidades mejoradas, permitiéndole producir compuestos terapéuticos in situ y utilizar su capacidad inherente para migrar a las capas más profundas de la piel”. Este enfoque pionero no solo impulsa la innovación, sino que también minimiza los efectos secundarios asociados a los tratamientos dermatológicos convencionales.
El principal rasgo diferencial de Synflora radica en su cepa bacteriana única, que garantiza de manera natural tanto su persistencia en la piel como la producción in situ del producto. Además, el proyecto está desarrollando sistemas genéticos innovadores que permiten que la bacteria actúe tanto como tratamiento como sensor. “Esto nos permite identificar y tratar alteraciones en la piel antes de que se produzcan daños visibles, abordando el problema de forma inmediata”, afirma Knödlseder.
Inicialmente, Synflora se centrará en el tratamiento del acné, una de las afecciones cutáneas más comunes, que afecta a más del 80% de los adolescentes y comporta una gran carga psicológica, tanto por el impacto visual como por el dolor asociado. Se calcula que un 30% de los afectados necesita tratamiento médico, pero los tratamientos actuales presentan limitaciones en términos de eficacia y seguridad, y muchos de ellos incluyen efectos secundarios no deseados. La gran demanda de soluciones eficaces y seguras hace que el mercado objetivo del proyecto tenga un gran potencial. El enfoque innovador de Synflora, basado en el microbioma de la piel, ofrece una alternativa sin efectos secundarios y con gran efectividad, gracias a la localización precisa de la acción de la bacteria.
Una financiación clave para alcanzar metas en el desarrollo científico y empresarial
Fabrega: L’EIC Transition ens permetrà accelerar aspectes com els estudis preclínics, qüestions reguladores i de manufacturació, i també ens obre la porta a tancar acords econòmics a llarg termini”.
En este contexto de avance científico y con un plan de desarrollo cada vez más ambicioso, Maria José Fabrega, CSO de Synflora, destaca la importancia de este apoyo económico europeo: “Esta ayuda llega en un momento clave, puesto que nos encontramos realizando estudios en modelos animales, que tienen un alto coste económico, pero son esenciales para seguir avanzando. El EIC Transition nos permitirá acelerar aspectos como los estudios preclínicos, cuestiones regulatorias y de manufacturación, y también nos abre la puerta a cerrar acuerdos económicos a largo plazo”.
El equipo de Synflora destinará la ayuda principalmente a cubrir tres aspectos fundamentales para el proyecto. En primer lugar, se utilizará para continuar con la validación científica con estudios in vivo, iniciarán con modelos en ratones y posteriormente estudiarán sus resultados en cerdos, un paso fundamental para garantizar la seguridad y efectividad de su solución antes de los ensayos en humanos. En segundo lugar, para definir el proceso de producción, a escala reducida y en una planta piloto. De esta forma, se podrán probar y optimizar los procesos de fabricación antes de la producción a gran escala, logrando unas garantías de calidad y rendimiento necesarias para afrontar los retos futuros. Y por último, para resolver los aspectos reguladores necesarios para poder realizar los primeros ensayos en humanos.
Paralelamente, esta ayuda proporcionará a Synflora acceso a los servicios de aceleración empresarial del EIC. Estos servicios incluyen sesiones de mentoring personalizado, coaching especializado y la participación en eventos de networking de gran valor, donde Synflora podrá conectar con potenciales inversores y socios estratégicos. Este soporte será fundamental para consolidar el desarrollo empresarial del proyecto y definir áreas de crecimiento, establecer alianzas estratégicas y explorar nuevas oportunidades económicas a largo plazo. Este conjunto de acciones será fundamental para consolidar el proyecto y garantizar su viabilidad en el futuro.
Sobre Synflora
El proyecto Synflora arrancó en 2017 de la mano de Nastassia Knödlseder y Marc Güell, investigador principal del grupo de investigación en Biología Sintética Traslacional (SYNBIO) y centro TECNIO del Departamento de Medicina y Ciencias de la Vida (MELIS). Maria-Jose Fàbrega se incorporó un año después para apoyar la investigación. Se prevé que el equipo se amplíe en los próximos meses con varias incorporaciones. Inicialmente, buscan contratar a un científico sénior en estudios in vivo y a dos estudiantes de doctorado.
El proyecto estudia el microbioma cutáneo para desarrollar nuevos tratamientos para afecciones de la piel. Integrando las capacidades naturales del microbioma con tecnologías innovadoras, Synflora busca contribuir al bienestar humano y liderar el mercado de soluciones biotecnológicas para la salud cutánea.