El resultado de la investigación universitaria es un nuevo conocimiento científico que permite a los expertos ampliar y profundizar en el saber de una materia. La difusión y comunicación de este nuevo conocimiento tiene lugar mediante la publicación de artículos científicos en revistas relevantes y ampliamente conocidas en cada ámbito disciplinario o bien a través de congresos científicos, etc. En cualquier caso, la autoría queda reflejada en los medios que se utilizan para difundir los resultados científicos obtenidos.

En otras ocasiones, el resultado de la investigación conduce a un nuevo producto, una nueva tecnología, o en un nuevo procedimiento que tiene un interés más allá del entorno científico y que es susceptible de convertirse en una innovación industrial. En estas situaciones, las patentes y otras formas de protección de la invención son las vías para describir los resultados alcanzados, así como evidenciar su autoría. Además, las patentes son documentos legales que reconocen la titularidad de un activo intangible como es una invención. Este título de propiedad industrial e intelectual mujer el derecho a su propietario de poder explotar la invención de forma única y exclusiva. El titular de la patente, también puede optar por la transferencia de la tecnología a un tercero mediante la concesión de una licencia.

En el caso de las universidades, por ejemplo, la diversidad de las actividades de investigación puede conducir a múltiples formas para dar a conocer los resultados obtenidos y protegerlos cuando se considera que pueden tener un cierto interés a nivel de aplicación industrial. Así pues, además de los artículos científicos, la presentación en congresos o la solicitud de patentes, como la redacción de tesis doctorales se convierten en formas de compartir este nuevo conocimiento con la comunidad científica y el entorno industrial.

Si nos centramos en la solicitud de patentes, podemos considerar varios escenarios. Por ejemplo, el primer caso que podemos considerar tiene lugar cuando fruto de un proyecto de investigación propio desarrollado con financiación interna se decide presentar una solicitud de patente en la que la titularidad será del centro universitario y en la que constarán como inventores los profesores e investigadores que han participado. En segundo lugar, también podemos considerar las patentes que surgen de la colaboración conjunta con otros centros de investigación, hospitales o fundaciones. El proyecto de investigación tiene sentido porque todas las partes contribuyen en su desarrollo aportando el conocimiento y la experiencia que le son propios. En estos casos, la titularidad de la patente es compartida entre las entidades a las que pertenecen los investigadores (inventores) y queda reflejada en un acuerdo de cotitularidad que regula los compromisos, deberes y obligaciones de las partes. En los dos casos descritos, puede haber la implicación de un tercero, como puede ser la entidad que subvenciona total o parcialmente el proyecto y que en determinadas situaciones pide poder ser también cotitular.

Tanto si la patente tiene un único propietario o es de titularidad compartida, la voluntad es poder explotar o transferir la tecnología en el entorno industrial o empresarial para que pueda convertirse en una innovación y convertirse en un nuevo producto o tecnología o procedimiento en el mercado de tal manera que genere un resultado económico que permita recuperar la inversión realizada y obtener un beneficio que permita abrir nuevas oportunidades para nuevos proyectos.

Cuando el proyecto de investigación que lleva a cabo la universidad es un encargo contratado por una empresa que asume totalmente el coste de inversión y el riesgo propio de la investigación, puede actuar de diferentes maneras. En situaciones como esta, empresa y universidad pactan la propiedad de los resultados que puedan obtenerse y también los derechos de explotación. A menudo se establece que la titularidad y los derechos de explotación corresponderán a la empresa. A cambio, la universidad, puede esperar recibir una compensación económica puntual adicional por haber alcanzado el objetivo de obtener un resultado susceptible de ser explotado industrialmente. En muy pocas situaciones se dan acuerdos de cotitularidad de la invención entre empresa y universidad. Sólo en territorios con culturas innovadoras y que apuestan por el emprendimiento se acepta esta cotitularidad de la invención y se pacta la cesión de derechos de explotación desde la universidad en favor de la empresa, a cambio de una compensación económica. En cualquier caso, aunque la titularidad de la patente recaiga únicamente en la empresa, es práctica común hacer constar a los profesores universitarios o investigadores como inventores en la patente. Es la manera de reconocer su autoría y contribución en la investigación y los resultados obtenidos, y que así se pueda hacer constar en el currículum profesional.

Actualmente nos encontramos en situaciones que requieren una importante dosis de sentido común y de compromiso. Por ejemplo, en los doctorados industriales que cuentan con financiación de origen público. En estos casos, empresa y universidad deben llegar a un acuerdo teniendo en cuenta que ambas partes aportan recursos, personal y conocimiento científico y tecnológico. Aunque a menudo el proyecto responde a una necesidad de la empresa o deriva de una idea suya, el resultado del proyecto no es sólo un mérito suyo. El resultado es de ambas partes y, por tanto, por defecto hay que considerar la cotitularidad de los mismos. Otra cosa es establecer cómo se llevará a cabo la explotación de estos resultados y las condiciones asociadas.

En IQS consideramos que las patentes son importantes y que nos permiten posicionarnos en determinados entornos industriales. Aportan valor a lo que hacemos y son una manera de transferir a la sociedad los resultados de nuestra actividad científica. Por este motivo, queremos que cada solicitud de patente vaya acompañada de una estrategia para su comercialización vía licencia a una empresa o spin-off que haga viable su aplicación industrial.

En el marco del proyecto FORTUT (EnFORTint les Unitats de Transferència) de la URL, desde IQS hemos podido trabajar en esta dimensión para fortalecer la relación entre empresa y universidad. Seguimos identificando tecnologías desarrolladas internamente con potencial de ser innovaciones industriales, las protegemos y miramos cómo hacer posible su transferencia, principalmente con licencias a terceros.

El proyecto FORTUT cuenta con la cofinanciación del Fondo Europeo de Desarrollo Regional, otorgado por el Departament d’Empresa i Coneixement de la Generalitat de Catalunya, a través de la Direcció General de Recerca. Esta concesión se enmarca dentro de la convocatoria de ayudas para la realización de proyectos de las Unidades de valorización y transferencia del conocimiento de las universidades de Cataluña, dirigidos a mejorar sensiblemente la interacción con el sector productivo (resolución EMC / 2970/2016, de 27 de diciembre).

Dra. Núria Vallmitjana
Directora de IQS Tech Transfer

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