La campaña de vacunación frente a la COVID-19 en Cataluña se esta viendo limitada por la lenta entrega de dosis de las vacunas aprobadas (Pfizer/Bionthec, Moderna, AstraZeneca y Janssen), así como por las restricciones en la administración de la vacuna de AstraZeneca en las personas menores de 60 años y mayores de 70 en España. Este hecho implica que el impacto esperado de la vacunación en el país sea todavía muy bajo, excepto en profesionales sanitarios y residencias geriátricas, donde se ha observado una reducción de hospitalizaciones y de mortalidad superior al 95%. Ante esta situación, y teniendo en cuenta las cifras de incidencia de COVID-19 y los altos niveles de ocupación de las UCIs en la mayoría de comunidades autónomas, el Grupo de Seguimiento de la Vacunación frente a la COVID-19 en Cataluña y los Miembros del Grupo Colaborativo Multidisciplinario por el Seguimiento Científico de la COVID-19 (GCMSC), que cuenta con la participación del investigador de IrsiCaixa Julià Blanco, han planteado un cambio de estrategia de vacunación que propone alargar el intervalo establecido entre las dos dosis de vacunas de ARN mensajero (ARNm).

Esta propuesta tiene como objetivo incrementar la vacunación de la población más vulnerable y con mayor riesgo de complicaciones y hospitalizaciones por la COVID-19, como son las personas mayores de 60 años. Valorar la posibilidad de alargar el intervalo entre dosis establecido en las fichas técnicas de las vacunas de ARN mensajero, permitiría aumentar la administración de primeras dosis y proteger un mayor porcentaje de personas de riesgo, reduciendo de manera más rápida el numero de hospitalizaciones y muertos. El impacto positivo en la salud pública y en la dinamización de la economía son las principales fortalezas de esta intervención, que ya ha sido adoptada por algunos países:

  • Irlanda (vacuna Pfizer: 0-4 semanas)
  • Dinamarca, Francia, Alemania, Italia (vacunas Pfizer y Moderna: 0-6 semanas)
  • UK, Finlandia (vacunas Pfizer y Moderna: 0-12 semanas)
  • Canadá (vacunas Pfizer y Moderna: 0-16 semanas)

Teniendo en cuenta que actualmente la franja de 60 a 90 años en Cataluña esta cubierta gracias a la administración de AstraZeneca con intervalo de 12 semanas entre dosis, la principal población diana de la estrategia que propone el equipo investigador serían los menores de 60 años.

El principal parámetro que permitirá definir cuánto tiempo tiene que durar esta intervención, que pretende ser temporal, será el porcentaje de población que haya recibido una primera dosis de vacuna. Un escenario razonable seria volver a la estrategia inicial en cuanto el 50% de la población esté protegida con, al menos, una dosis, a pesar de que este factor puede modular en función de la disponibilidad de vacunas y la situación epidemiológica. El parámetro tiene como precedentes la experiencia de otros países, como Israel y Gran Bretaña, donde un 58,1% y 51,2% de la población ya ha recibido la primera dosis de la vacuna y ha demostrado una clara reducción en la incidencia de hospitalizaciones y muertes por COVID-19. Otros países con niveles de vacunación un poco más bajos, como Estados Unidos, que cuenta con un 43,6% de personas con primera dosis, confirman esta tendencia.

En el informe, los dos grupos han detallado la evidencia científica que avala la estrategia de vacunación propuesta, así como los modelos matemáticos que se han hecho para entender cada uno de los escenarios de vacunación. Por otro lado, también tiene en cuenta posibles limitaciones de la estrategia, que no está exenta de riesgos ya que implica alcanzar niveles de inmunidad individuales subóptimos.

Finalmente, el documento incluye las propuestas de cambio de la estrategia de vacunación y las conclusiones del equipo investigador:

  • Propuestas del grupo de trabajo:
  1. Mantener el intervalo establecido en la ficha técnica (21 días en el caso de la vacuna de Pfizer y 28 días para la de Moderna) en los grupos de mayor riesgo, es decir, adultos de 60 años o más y personas inmunodeprimidas o que sufren otras patologías definidas en la estrategia de vacunación.
  2. Alargar el intervalo entre las dos administraciones de las vacunas de ARNm hasta un máximo de 12 semanas para el resto de la población.
  3. Mantener el intervalo de 12 semanas con la vacuna de AstraZeneca.
  • Conclusiones
  1. La estrategia de alargar el intervalo entre dosis en las vacunas de ARNm ha demostrado ser efectiva en los países donde se ha implementado.
  2. Los posibles riesgos de esta estrategia son mitigables.
  3. La implementación de esta estrategia es una oportunidad de incidir más eficazmente en la evolución de la pandemia y de generar información inmunológica-clínica-epidemiológica altamente relevante para optimizar las actuales campañas de vacunación y su seguimiento.
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