Esta tecnología permite que los pacientes estén monitorizados diariamente y los datos que transmiten los dispositivos hacen posible, si es necesario, una intervención de urgencia.

El equipo asistencial de Cardiología ha hecho un trabajo previo de preparación con los pacientes y su entorno para familiarizarse con las nuevas herramientas telemáticas.

Esta manera de trabajar ha estado posible gracias a la colaboración entre la industria y los centros hospitalarios para unificar los valores que transmiten los dispositivos de las diferentes marcas.

El Hospital Universitario de Bellvitge y el Hospital de la Santa Creu y Sant Pau son los primeros hospitales catalanes que despliegan un nuevo modelo de atención a los pacientes que automáticamente permite conocer y actuar cuando en el paciente con marcapasos se le detecta una anomalía. La tecnología que utilizan los dispositivos permite una transmisión de datos diarios que hacen posible cualquier intervención de urgencia. Este cambio de modelo asistencial ha sido avalado en el proyecto RITMOCORE PPI de la Comisión Europea dentro lo programa Horizonte 2020.

Los pacientes que están implantados con un desfibrilador o un marcapasos están monitorizados vía control remoto diariamente desde su residencia o desde su lugar de recreo a través de unos dispositivos especiales o a través de una aplicación instalada en su propio terminal telefónico. En este momento, en Sant Pau, hay 3.000 pacientes implantados con marcapasos y 1.000 con desfibriladores y, en Bellvitge, 4.500 y 1.150 respectivamente.

Este adelanto ha estado posible gracias a la colaboración previa de la industria que fabrica los marcapasos y los desfibriladores con los equipos de Cardiología de Sant Pau y Bellvitge, y a la preparación de los pacientes y de su entorno en el manejo de la tecnología aplicada a los dispositivos. La colaboración con la industria también permite escoger el mejor equipo según las necesidades de cada paciente y ofrece la oportunidad de contar con equipos de altas prestaciones en caso de que sea necesario.

El nuevo modelo asistencial nació en el Hospital de Sant Pau en el 2015 con el proyecto Stop&Go (https://cordis.europa.eu/project/id/621013), financiado por el 7.º programa marco de la UE que permitía iniciar el control de pacientes con desfibriladores implantados.

La mejora de la atención a estos pacientes no solo consiste en implementar las nuevas tecnologías a la asistencia, en este caso en el Servicio de Cardiología, sino que aumenta la frecuencia del control de un año, seis o tres meses en las visitas presenciales a la transmisión diaria de datos con esta tecnología aplicada. También aumenta la seguridad y tiene un alto grado de satisfacción en los pacientes.

Según explica el Dr. Xavier Viñolas, director del Servicio de Cardiología de Sant Pau, “antes hacíamos controles a los pacientes implantados cada tres o seis meses realizando las pruebas pertinentes y ahora los dispositivos nos envían el estado del paciente diariamente. Con estos datos podemos iniciar los tratamientos necesarios o intervenir enseguida sin tener que esperar. También nos permite ver anomalías del corazón que antes nos podían pasar desapercibidas entre visita y visita.”

En la misma línea, el Dr. Ignasi Anguera, jefe de la Unidad de Electrofisiología y Arritmias del Hospital de Bellvitge, destaca que “hay marcapasos que disponen de sensores magníficos para la identificación precoz de complicaciones, como por ejemplo arritmias o apneas del sueño, que en la práctica es una información que no se aprovecha. A partir de ahora, en el marco del proyecto RITMOCORE, cuando se genera una alerta fruto de una transmisión del control remoto se podrá contactar con el equipo de atención primaria o con el equipo de cardiología de zona y, en un máximo de 48 horas, el problema puede estar resuelto. De este modo se mejora mucho el control del paciente y problemas potencialmente graves, se pueden resolver de forma rápida”.

A pesar de tener sus transmisores y haber sido entrenados para el manejo de esta tecnología, los pacientes tienen la posibilidad de hablar telefónicamente con un equipo de enfermería que está a su disposición para resolver dudas relacionadas con los dispositivos o cualquier otro ámbito de su patología. Este servicio cuenta con profesionales que tienen los conocimientos de todos los dispositivos que se implantan.

Por otro lado, y previamente a la implantación del programa de control remoto de los pacientes implantados con marcapasos o desfibriladores, se hizo una reorientación del pago a la industria por sus servicios. El paradigma de pagar por un dispositivo se cambió a pagar por los resultados clínicos obtenidos en los pacientes. El primer paso que en el cual se avanzó con las marcas comerciales fue unificar los valores que envían en el Hospital a través de los transmisores, para que fueran unos valores realmente eficaces en el control de los pacientes implantados.

Material gràfico y vídeos

Dr. Ignasi Anguera,jefe de la Unidad de Electrofisiología y Arrítmies del Hospital de Bellvitge

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