La startup Biorce ha cerrado una ronda de inversión de 52,5 millones de dólares (unos 44,3 millones de euros), con el objetivo de acelerar el desarrollo de su software de inteligencia artificial aplicado a los ensayos clínicos y reforzar su expansión internacional, especialmente en Estados Unidos. La compañía, fundada en Barcelona hace dos años, destinará los fondos a ampliar las capacidades de Aika, su plataforma de IA, y a escalar su equipo.
La operación ha sido liderada por DST Global, uno de los grandes referentes del venture capital a nivel internacional, con inversiones históricas en compañías como Facebook, Alibaba o Spotify. En la ronda también han participado Norrsken VC, YZR Capital y Mustard Seed Maze, que ya formaban parte del accionariado, así como Endeavor Catalyst y un grupo de destacados inversores individuales, entre los que figuran Nik Storonsky, consejero delegado de Revolut; Arthur Mensch, cofundador y CEO de Mistral AI; Paulo Rosado, fundador de OutSystems; Albert Nieto, fundador de Seedtag; Stef Van Grieken, cofundador de Cradle, y Alex Berriche, fundador de Fleet.
“Esta ronda refleja tanto la magnitud del problema que estamos abordando como la confianza del mercado en nuestra visión”, señala Pedro Coelho, cofundador y consejero delegado de Biorce, quien considera que los recursos obtenidos suponen una “validación” de la tecnología, del equipo y del potencial de la compañía. Con esta operación, Biorce ya ha levantado más de 50 millones de euros desde su creación.
La empresa desarrolla una plataforma de inteligencia artificial que simplifica el diseño y la ejecución de los ensayos clínicos, desde la selección de pacientes hasta la elección de hospitales, con el objetivo de reducir ineficiencias en un sector marcado por elevados costes y largos plazos de validación. “Reducimos un 50% el tiempo dedicado a la elaboración y tramitación del papeleo de estos procesos tan complejos”, asegura Coelho. La misión de la compañía es que “los ensayos sean más rápidos, fiables y accesibles, para que los pacientes puedan beneficiarse antes de los nuevos tratamientos”.
Biorce fue fundada en 2024 en Barcelona por Pedro Coelho junto a Clara Bernardes y José Faria y Diogo Pisoeiro, todos ellos de origen portugués. “Elegimos Barcelona por su atractivo internacional y la disponibilidad de talento tecnológico”, explica el emprendedor. “Tuve una idea nueva y decidí hacer la prueba en Estados Unidos. Funcionó y, al regresar a Europa, nos decantamos por Barcelona, con el Brexit las cosas se complicaron”, recuerda.
Desde su lanzamiento, la startup ha logrado captar cerca de 50 clientes del sector farmacéutico, principalmente en Estados Unidos, aunque también en Europa y Asia. “El año pasado, facturamos más de 10 millones de euros y dimos empleo a 60 personas. Tenemos oficinas en Barcelona, Nueva York, Londres y Lisboa”, asegura el CEO. Para 2025, la compañía prevé ingresos aproximados de 12 millones de euros y la entrada en beneficio neto.
Tras esta ronda de serie A, Biorce planea acelerar su crecimiento con la apertura de un centro de I+D en Austin (Texas), con el objetivo de acercarse al ecosistema farmacéutico y biotecnológico estadounidense, así como con la ampliación de su sede central en Barcelona. La compañía prevé cerrar el año con una plantilla de 250 personas, con nuevas contrataciones repartidas al 50% entre Barcelona y Austin.