Investigadores del grupo de Patología Molecular del Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR), liderados por el Dr. Santiago Ramon y Cajal, han descubierto que la fosforilación de una proteína, la eIF4E, confiere resistencia al estrés celular incluyendo a los tratamientos con agentes que dañan el ADN, como el cisplatino. Los resultados del estudio han sido publicados en PLOS ONE.

Tras casi una década estudiando en modelos in vitro los factores de señalización, los investigadores observaron que los niveles altos de fosforilación de 4EBP1 y EIF4E se asociaban con tumores de más agresividad y peor pronóstico. Ante estos inesperados resultados, los investigadores del VHIR iniciaron el presente estudio, para analizar el papel de la fosforilación de eIF4E y su implicación en la resistencia a agentes que inducen el estrés celular, como el daño genómico.

Junto a la colaboración con el grupo del Dr. Nahum Sonenberg, de la Universidad de McGill en Montreal (Canadá), el equipo del Vall d’Hebron ha llevado a cabo modelos in vitro y murinos con diversas aproximaciones moleculares. Según el Dr. Ramon y Cajal, con estos modelos “hemos visto que cuando bloqueamos la fosforilación de eIF4E, ya sea genéticamente o con inhibidores químicos, las células se hacen más sensibles al tratamiento con quimioterapia clásica”.

Ante estos resultados, el autor principal del estudio afirma que se abre la puerta a la posibilidad de optimizar el tratamiento de quimioterapia estándar: “si combinamos la quimioterapia de agentes citotóxicos (como el cisplatino), con inhibidores selectivos de estas quinasas, que no tienen efectos secundarios relevantes, lograremos que los pacientes sufran menos efectos secundarios”. Esto se explica, añade el doctor Ramon y Cajal, porque “se podrá disminuir las dosis de los citotóxicos y aumentar el efecto terapéutico de los mismos”.

En la actualidad hay dos tipos de tratamientos para luchar contra las células tumorales: los tratamientos citotóxicos, que tienen un potente efecto antitumoral, pero en ocasiones marcados efectos secundarios, y los tratamientos con inhibidores específicos de alteraciones genéticas puntuales, que son muy selectivos y tienen pocos efectos secundarios. No obstante, dada la marcada abundancia y redundancia de alteraciones moleculares en las células tumorales, los tumores terminan haciéndose resistentes a dichos inhibidores.

Ahora, junto al grupo de química orgánica del Instituto Químico de Sarrià, los investigadores del VHIR están estudiando nuevos inhibidores de la quinasa MNK para intentar encontrar inhibidores más selectivos y efectivos de dicha quinasa y, por lo tanto, poder potenciar el efecto antitumoral del tratamiento de quimioterapia con agentes citotóxicos.

Foto: Dra. Marta Sesé y Dr. Santiago Ramón y Cajal

Fuente: Fundació Institut de Recerca Hospital Universitari Vall d'Hebron

http://www.vhir.org/salapremsa/mitjans/mitjans_detall.asp?any=2015&num=84&mv1=5&mv2=1&Idioma=es
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