En el amplio espectro de enfermedades neurodegenerativas que producen deterioro cognitivo progresivo, una relativamente poco frecuente es la atrofia cortical posterior.
En este artículo nos adentraremos en esta afección, en la que los síntomas de tipo visual y perceptivo suelen generar confusión, particularmente al inicio, suponiendo a menudo visitas a distintas especialidades médicas hasta dar con el diagnóstico preciso.
Principales características de la atrofia cortical posterior
La atrofia cortical posterior es una enfermedad neurodegenerativa poco común y cuya forma de presentación es atípica, implicando a los lóbulos occipital y parietal. En consecuencia, entre las habilidades más afectadas destacan las visoperceptivas, visoespaciales, las praxias, la lectura y la escritura.
El término “atrofia cortical posterior” fue introducido por Benson y sus colaboradores en 19881 en un artículo en el que expusieron los casos de cinco personas con alteraciones progresivas de tipo visual . Con la progresión de la enfermedad, estas personas también desarrollaron alexia (alteración de la lectura), agrafia (alteración de la escritura) y agnosia visual (dificultad para identificar estímulos visuales), además de una variedad de síntomas visoperceptivos y sensoriales. La memoria, la capacidad de introspección y el juicio se mantuvieron relativamente preservadas hasta fases avanzadas de la enfermedad. En las imágenes de resonancia magnética (RM) y tomografía computerizada (TAC) se observó una alteración predominante de las áreas posteriores del cerebro, pudiendo explicar los síntomas visuales.
En la mayoría de casos la causa subyacente a la atrofia cortical posterior es el Alzheimer, siendo habitualmente considerada una variante atípica de esta enfermedad2, aunque también ha sido considerada una entidad independiente3.
Síntomas de la atrofia cortical posterior
Los síntomas iniciales de la atrofia cortical posterior y su evolución pueden diferir entre personas. Los síntomas más frecuentes están relacionados con el procesamiento visual:
Además de los síntomas visuales, suelen aparecer otros muy diversos, como los siguientes:
Dado que la atrofia cortical posterior es una enfermedad neurodegenerativa que puede conllevar la afectación progresiva de otras áreas cerebrales, a la larga, la memoria, el lenguaje o las habilidades para resolver problemas también pueden verse comprometidas.
Acerca del diagnóstico de la atrofia cortical posterior
No es raro el infradiagnóstico o diagnóstico tardío de la atrofia cortical posterior dada su baja frecuencia y su presentación inusual y variable.
Dado que los síntomas iniciales se interpretan como problemas visuales, es probable que la disfunción cerebral cortical no se considere como la causa de ellos en un primer momento. De hecho, es habitual que se consulte primero con Oftalmología y se realice un examen ocular que resulte normal según las pruebas estándar. El diagnóstico se hará finalmente desde Neurología, tras una minuciosa entrevista clínica, revisión de antecedentes médicos, exploración neurológica y la realización de diversas pruebas, como técnicas de neuroimagen, análisis de sangre o una evaluación neuropsicológica.
También hay que tener en consideración la edad de inicio de los síntomas. Mientras que, en la mayoría de los casos, la enfermedad de Alzheimer se manifiesta a partir de los 65 años, los síntomas de la atrofia cortical posterior suelen aparecer de forma más temprana, a menudo entre los 50 y los 65 años.
Tratamiento de la atrofia cortical posterior
Actualmente no hay tratamientos específicos que puedan detener la progresión de la atrofia cortical posterior. No obstante, sí que se pueden tratar algunos de sus síntomas.
Una alternativa farmacológica para el tratamiento sintomático de las alteraciones cognitivas es, como en la enfermedad de Alzheimer, el uso de inhibidores de la acetilcolinesterasa o de memantina. Siempre será el equipo médico de referencia el que determinará el mejor tratamiento para cada persona.
Lostratamientos no farmacológicos son esenciales para mitigar los déficits y facilitar el desempeño en las actividades cotidianas, el autocuidado y la calidad de vida, tanto de las personas afectadas como de quienes cuidan de ellas. Las intervenciones de terapia ocupacional, así como la estimulación cognitiva, son grandes aliadas en el proceso de la enfermedad.
Orientaciones para facilitar la vida cotidiana ante la atrofia cortical posterior
Dada la predominancia de los problemas visoperceptivos, las personas con atrofia cortical posterior pueden beneficiarse del uso de algunas herramientas, como audiolibros, dispositivos con pantallas amplias y sencillas, o programas de reconocimiento de voz. Algunas personas pueden usar un bastón para desenvolverse y guiarse en el entorno y, además, les puede resultar útil para informar a los demás sobre sus dificultades visuales.
A continuación, se ofrecen algunas orientaciones que pueden mitigar el impacto de los síntomas de la atrofia cortical posterior en la vida cotidiana:
El apoyo a las personas cuidadoras de un ser querido con atrofia cortical posterior es fundamental, ya que enfrentar las demandas del cuidado puede impactar también en su salud y bienestar. Es importante pedir ayuda y asesorarse sobre los recursos disponibles para gestionar el proceso de la enfermedad minimizando su impacto en las personas del entorno más próximo.
Recurrir a grupos terapéuticos y psicoeducativos que proporcionen un espacio seguro para aprender sobre la enfermedad, u otro tipo de programas como los grupos de ayuda mutua, permite compartir experiencias, recibir orientación profesional y la creación de redes, factores esenciales para reducir el aislamiento y ser parte de un entorno de comprensión y colaboración.
Referencias y enlaces de interés
1Benson, D. F., Davis, R. J. y Snyder, B. D. (1988). Posterior cortical atrophy. Archives of neurology, 45(7), 789–793.
2 Galton, C. J., Patterson, K., Xuereb, J. H., y Hodges, J. R. (2000). Atypical and typical presentations of Alzheimer's disease: a clinical, neuropsychological, neuroimaging and pathological study of 13 cases. Brain, 123(3), 484–498.
3 Yerstein, O., Parand, L., Liang, L. J., Isaac, A., y Mendez, M. F. (2021). Benson's Disease or Posterior Cortical Atrophy, Revisited. Journal of Alzheimer's disease, 82(2), 493–502.