Un estudio internacional con participación española ha identificado 89 genes relacionados con el ictus, que aportan nueva información sobre las bases biológicas y abren una vía para mejorar la predicción del riesgo y el desarrollo tratamientos.

Como segunda causa de muerte en todo el mundo, el ictus representa un problema de salud global importante. Hasta el momento los estudios genómicos dirigidos a obtener información sobre los mecanismos biológicos que intervienen en esta enfermedad habían identificado 32 regiones genéticas relacionadas con el riesgo a desarrollarla. Ahora, utilizando un mayor tamaño de muestra, con participantes de poblaciones de diferente ascendencia, un consorcio internacional ha ampliado el número de regiones genéticas a 89.

El estudio, en el que ha participado el Instituto de Investigación del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau – IIB Sant Pau, representa el mayor estudio de asociación del genoma completo realizado hasta la fecha: los investigadores utilizaron la información genómica de 110182 pacientes con ictus y 1614080 controles en el primer análisis y 89 084 casos adicionales más 1013 843 controles en la validación. Además, refleja la importancia, cada vez más reconocida, de utilizar poblaciones de diferente origen para capturar la variación genética de una característica.

Nuevos genes: mayor conocimiento biológico del ictus

A través del estudio de asociación de genoma completo y diversos análisis expresión, los investigadores han obtenido información relevante sobre las bases moleculares del ictus. Por ejemplo, han encontrado un enriquecimiento de genes que participan en la activación y regulación de las proteínas relacionadas con la formación de coágulos y en la formación de vasos sanguíneos.

Entre los nuevos genes identificados destacan PROCR, GRK5 y F11, relacionados con la trombosis o LPA y ATP2B1 implicados en el metabolismo de lípidos, hipertensión y aterosclerosis. Los investigadores también destacan una variante en el promotor de SH3PXD2A, que codifica para una proteína implicada en la degradación de la matriz extracelular y FURIN, relacionado previamente con enfermedades cardiovasculares.

Nuevas dianas terapéuticas

Los análisis genómicos también pueden derivar en el descubrimiento de fármacos para prevenir o tratar el ictus. A combinar la información genómica obtenida en el estudio con datos de expresión y bases de datos farmacológicos los investigadores han detectado 56 genes con potencial terapéutico. Entre ellos, 20 están relacionados con la patología del ictus, por lo que representan dianas de especial interés.

Algunos ejemplos son el gen PDE3A, que codifica para una diana del agente antiplaquetario cilostazol, que ha mostrado resultados positivos en la prevención secundaria del icturs, FGA, que codifica para el fármaco trombolítico alteplasa, o el gen TFP1 que codifica para una diana de la dalteparina, utilizada para prevenir la formación de coágulos. Además, los investigadores destacan las posibilidades de los genes F11, KLKB1, PROC, GP1BA, LAMC2 and VCAM1 como dianas de mayor interés. Algunos de ellos ya están siendo evaluados en ensayos clínicos.

Aumento de la capacidad para predecir el ictus

Por último, además de mejorar el conocimiento de los procesos biológicos que participan en el ictus e identificar posibles dianas terapéuticas y fármacos, el estudio abre una vía hacia la prevención.

Los investigadores han evaluado si los factores genéticos identificados en el estudio tienen potencial para predecir la probabilidad de una persona a tener un ictus, con resultados prometedores.

En primer lugar, el equipo elaboró valores de riesgo poligénico a partir de los datos obtenidos en el estudio de asociación del genoma completo para el ictus y de otros estudios similares relacionados con riesgo vascular y encontró que permitían detectar a las personas con mayor riesgo en poblaciones de ascendencia europea, asiática y africana.

Además, encontraron que los valores de riesgo genético obtenidos predecían el ictus isquémico en una muestra de 52600 pacientes con enfermedad cardiometabólica, de forma independiente a los factores clínicos. Con estos resultados, en el futuro, podría llegar a identificarse qué personas tienen un mayor riesgo a tener un ictus y tomar medidas preventivas.

Amparo Tolosa, Genotipia

Imagen: Los ictus o accidentes cerebrovasculares se producen cuando se altera el flujo sanguíneo hacia el cerebro. Cerebro, cortesía de la Dra. Venissa Machado.

Artículo científico: Mishra, A., Malik, R., Hachiya, T. et al. Stroke genetics informs drug discovery and risk prediction across ancestries. Nature. 2022. DOI: https://doi.org/10.1038/s41586-022-05165-3

Fuentes:

Klarin, D. Prioritizing treatments for stroke through human genetics. Nat Cardiovasc Res. 2022. https://doi.org/10.1038/s44161-022-00132-7

El mayor estudio genético realizado hasta ahora sobre ictus mejora la predicción del riesgo. http://www.recercasantpau.cat/es/actualidad/lestudi-genetic-mes-gran-realitzat-fins-ara-sobre-ictus-millora-la-prediccio-del-risc/

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