Los europeos nacidos en las décadas de los años 50 y 60, los llamados baby boomers, piensan más en el suicidio que las generaciones precedentes. Así lo concluye un estudio liderado por investigadores del CIBER de Salud Mental (CIBERSAM) y de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) que ha sido publicado en la revista Epidemiology and Psychiatric Sciences. “Estos resultados podrían implicar una mayor necesidad de apoyo social y de salud mental en el futuro, a medida que esta generación envejezca”, apuntan los autores.

Esta nueva investigación se centró en dilucidar si las tendencias de ideación suicida en Europa podrían responder a los efectos de la edad, el momento o la cohorte de nacimiento, tratando de dar respuesta a dos cuestiones fundamentales: si las personas mayores piensan más en suicidarse y si lo piensan más ahora que antes. Para ello, se analizaron durante el período 2004-2013 datos de más de 50.000 personas de 50 años o más en 20 países, pertenecientes a la población de estudio del proyecto europeo Athlos. De ellas, casi un 8% mostró ideación suicida.

El trabajo ha sido liderado por María Cabello, investigadora del CIBERSAM y de la UAM, con la participación de otros miembros del CIBER de Salud Mental, de los grupos dirigidos por José Luis Ayuso en la UAM y Josep María Haro , coordinador del proyecto Athlos en Institut de Recerca Sant Joan Déu y director de Docencia, Investigación e Innovación del Parc Sanitari Sant Joan de Déu, junto a investigadores internacionales.

La relación de la ideación suicida con la edad no es lineal

Los resultados de esta investigación mostraron en su conjunto que la idea de quitarse la vida aumentó en las personas de mediana edad (50-64 años), para disminuir en la primera etapa de la vejez (65-79 años) y de nuevo aumentar a partir de los 80 años. Así, “los datos apoyan que la relación entre la edad y la idea de suicidarse puede no ser lineal en las personas mayores, y sugieren que los diferentes grupos de edad deben analizarse por separado en el estudio de la ideación suicida”, subrayan los investigadores.

Por generaciones, se evidenció que las personas nacidas durante la Segunda Guerra Mundial (generación silenciosa) tuvieron prevalencias de ideas suicidas muy bajas durante todo el seguimiento. Según María Cabello, “esto es congruente con las observaciones de algunos autores de que estas generaciones podrían haber aprendido a adaptar las aspiraciones personales para perseverar en tiempos difíciles y ser más resistentes a las frustraciones”.

Por el contrario, se observó una tendencia creciente de ideación suicida para las generaciones de la posguerra, alcanzando el nivel más significativo en los nacidos entre 1953 y 1964. “Habría que reflexionar si la institucionalización del cuidado al mayor, la visión negativa del envejecimiento que se ha impuesto en esta generación y la pérdida del tejido social tradicional podrían explicar estos resultados”, apunta. Además, la mediana edad podría ser un período asociado con cargas económicas, sanitarias y sociales que podrían aumentar la prevalencia de esta ideación suicida, según han recogido anteriormente otros autores.

“Estos hallazgos hacen reflexionar acerca de las situaciones a las que cada grupo de edad tiene que enfrentarse, como pueden ser la independencia de los hijos, el declive físico, la viudedad…”, señala la Dra. Cabello. Además, “esta tendencia creciente de la ideación suicida en los baby boomers puede implicar la mayor necesidad de apoyo social y de salud mental para las personas mayores en el futuro, puesto que esta generación está entrando en la vejez”, subraya.

Las variables personales, factores clave

A pesar de esta asociación significativa por grupos de edad, el estudio constató que son las variables personales las que explican en mayor medida la presencia de la ideación suicida. Así, un mayor riesgo de pensar en quitarse la vida se relacionó con ser mujer, tener un menor nivel de educación y un peor estado de salud. También el estado civil influyó en los resultados, siendo menor la ideación suicida en las personas casadas o con pareja que en los solteros, mientras que estar divorciado o separado se relacionó con el riesgo más alto entre todas las situaciones familiares.

Por otra parte, los investigadores establecieron que una pequeña variación en la tendencia al pensamiento suicida podría deberse a efectos del período que se atraviesa: “Durante los años 2006 y 2007 hubo una menor prevalencia de la ideación suicida, posiblemente atribuible al optimismo experimentado en la Unión Europea debido a la entrada de nuevos países y la estabilidad económica”, detallan.

Enlace al artículo de referencia:

Cabello M, Rico-Uribe LA, Martinez-Ávila JC, Sánchez-Niubò A, Caballero FF, Borges G, Mellor-Marsá B, Haro JM, Prina M, Koskinen S, Ayuso-Mateos JL. The role of ageing in the wish to be dead: disentangling age, period and cohort effects in suicide ideation in European population. Epidemiol Psychiatr Sci. 2021 Feb 18;30:e17. doi: 10.1017/S2045796021000020. PMID: 33597061.

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