La COVID persistente es uno de los grandes enigmas que la pandemia ha dejado abiertos. Aunque afecta hasta a un 30% de las personas que han pasado la infección por SARS-CoV-2, todavía se desconoce por qué algunos síntomas pueden mantenerse durante meses y condicionar gravemente la calidad de vida. Para responder a estas preguntas, la ciencia necesita modelos fiables que reproduzcan la enfermedad y permitan estudiarla en profundidad. En este contexto, y en el marco del proyecto europeo EPIVINF, coordinado por IrsiCaixa, se ha llevado a cabo una investigación liderada por el Centro de Investigación en Sanidad Animal IRTA-CReSA que apunta que el hámster dorado sirio podría convertirse en un modelo preclínico de gran utilidad para entender la COVID persistente. El estudio, publicado en la revista Frontiers in Microbiology, muestra que estos animales desarrollan una infección leve y de larga duración, similar a la que viven muchas personas, y que pueden presentar síntomas persistentes, sobre todo de tipo neurológico, entre los más frecuentes e incapacitantes en pacientes con COVID persistente.

Persistencia de material genético viral y alteraciones del sistema inmunitario y del comportamiento

Para explorar este posible modelo, el equipo investigador ha llevado a cabo el seguimiento más largo hasta ahora de la infección por SARS-CoV-2 en hámsters dorados sirios, observándolos durante 60 días después del contagio. A diferencia de otros roedores, estos hámsters pueden infectarse de manera natural porque expresan la proteína que el virus utiliza para entrar en las células, y su respuesta clínica es comparable a la de los humanos: ni demasiado grave ni demasiado leve.

El análisis ha revelado que el material genético del virus puede persistir en los tejidos respiratorios durante todo el estudio, de 60 días. Paralelamente, se ha observado una desregulación de algunas moléculas del sistema inmunitario, llamadas citoquinas, que se mantiene en el tiempo. Además, en un subgrupo de animales se han detectado cambios en el comportamiento, como una menor exploración y más signos de conductas similares a la ansiedad, que recuerdan las alteraciones neurológicas descritas en personas con COVID persistente.

Un paso adelante para entender la COVID persistente

Como la COVID persistente es una condición compleja y aún poco conocida, es fundamental contar con modelos que permitan estudiarla en profundidad. Este trabajo señala que el hámster dorado sirio podría convertirse en una pieza clave para comprender mejor los mecanismos de la enfermedad y abrir nuevas vías hacia estrategias terapéuticas que mejoren la calidad de vida de las personas afectadas.

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