Un programa de ejercicio físico terapéutico dirigido a personas con cáncer, que comenzó como proyecto piloto en mayo de 2024, se ha consolidado en Salamanca como una referencia en el abordaje complementario de los procesos oncohematológicos. A día de hoy, 137 pacientes han participado en alguna de las modalidades ofertadas, y el programa estará operativo durante todo 2025 gracias a la financiación obtenida desde diversas fuentes privadas.
Esta intervención, única hasta ahora en la provincia, ha supuesto un avance significativo en la atención sanitaria a las personas con cáncer, con excelentes resultados de aceptación y eficacia. El proyecto está coordinado por Juan Luis Sánchez González y Carlos Martín Sánchez, investigadores del IBSAL y fisioterapeutas del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Castilla y León (CPFCyL), y ya ha puesto en marcha seis programas de ejercicio adaptado en menos de un año.
El programa cuenta con el respaldo y la implicación directa de profesionales sanitarios de los servicios de Hematología y Oncología del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca (CAUSA), así como con grupos de investigación de la Universidad de Salamanca (USAL) y del Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL), lo que refuerza su carácter científico y riguroso.
Participan, entre otros, los siguientes equipos de investigación:
La intervención está financiada por convocatorias competitivas obtenidas por estos grupos, así como por entidades como la Asociación Contra la Leucemia y Enfermedades de la Sangre (ASCOL) de Salamanca y el propio Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Castilla y León.
Uno de los elementos innovadores es la incorporación de indicadores analíticos en el seguimiento, con el objetivo de estudiar correlaciones entre el ejercicio regular y la evolución clínica del paciente.
El programa se desarrolla en ciclos de entre 8 y 12 semanas y ofrece dos modalidades de participación:
Durante todo el proceso, se mantiene una comunicación constante con los pacientes para resolver dudas, adaptar los ejercicios y evaluar el progreso.
Desde el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Castilla y León se subraya el valor de proyectos como este, tanto por su impacto en la calidad de vida de las personas con cáncer como por su carácter pionero dentro del sistema sanitario público.
“La fisioterapia aporta beneficios concretos y medibles a las personas con cáncer, y proyectos como este son un ejemplo del impacto que puede tener cuando se aplica con criterios clínicos, científicos y humanos. Para el Colegio es una prioridad contribuir a que iniciativas como esta se desarrollen y consoliden”, señala José Luis Morencia, presidente del CPFCyL.
Aunque actualmente el servicio está garantizado hasta finales de 2025 gracias a financiación privada, se espera poder mantenerlo activo más allá de ese año. Para lograrlo, será imprescindible contar con nuevas fuentes de financiación que garanticen su continuidad y posible expansión.