El redescubrimiento de la almendra como fuente de fibra para lechones destetados y aves ponedoras, no solo supone una mejora para los animales, sino un gran paso adelante en lo que respecta a la rentabilización de una de las mayores producciones en España.
La iniciativa se ha conseguido gracias a la colaboración entre el grupo de investigación Nutrición y Alimentación Animal de la Universidad de Murcia (UMU), que ha coordinado el trabajo científico, y un conglomerado de empresas murcianas encargadas de diferentes aspectos fundamentales del estudio. Hermen Europa, que se ocupó de optimizar el procesado de la cáscara hasta obtener una granulometría adecuada; Porcisan, que ha diseñado los piensos para lechones destetados; y, finalmente, la empresa conquense Granja Agas, que ha evaluado su uso en avicultura de puesta.
De esta forma se incrementa el valor de un producto que hasta ahora desempeñaba un papel secundario en la economía, se reduce la dependencia a la importación extranjera, y se refuerza la competitividad del ganadero nacional.
Las profesoras Fuensanta Hernández Ruipérez, Josefa Madrid Sánchez y Silvia Martínez Miró lideraron al equipo investigador, entre los cuales se halla el doctorando Eduardo Ruiz Herrero, que desarrollará su tesis a partir de los resultados.
Los efectos producidos en animales
La implementación de esta alimentación enriquecida ha presentado reacciones diferentes. En lechones destetados ha demostrado estimular la mucosa intestinal, aumentar la superficie de absorción y optimizar el aprovechamiento de nutrientes, lo que se traduce en un mayor peso y en una mejor eficiencia alimentaria.
En avicultura de puesta, los efectos fueron notables tanto en pollitas como en gallinas adultas. En las pollitas jóvenes, la cáscara favoreció el desarrollo del proventrículo y la molleja, órganos esenciales para la salud digestiva y el correcto aprovechamiento del pienso. En las gallinas adultas, además de la mejora en su salud intestinal, se observó una reducción del picaje, un trastorno en el que las aves arrancan y dañan el plumaje de otras aves, pudiendo producir graves lesiones. Las causas más comunes que fomentan este comportamiento son debidas al alto nivel productivo, pero también por una alimentación inadecuada.
El estudio aborda, del mismo modo, cómo puede afectar este descubrimiento en gallinas camperas, suministrado en dosificadores, el pienso estimula la conducta natural de búsqueda de alimento. Lo cuál confirma que este subproducto no solo aporta beneficios nutricionales, sino que también mejora el plumaje y reduce el estrés, lo cual mejora de manera significativa el bienestar de las aves.
El proyecto presenta un carácter sostenible, puesto que se alza como una eficiente alternativa a las materias primas, comúnmente utilizadas como fuente de fibra, ya que estas, en su mayoría provienen de la deforestación.
El híbrido entre universidad y empresa demuestra así ser capaz de generar soluciones innovadoras que repercuten en el sector primario. La revalorización de la cáscara de almendra abre todo un abanico de nuevas posibilidades para la realización de piensos más seguros, sostenibles y funcionales, alineados a las demandas sociales de una ganadería responsable y libre de aditivos farmacológicos.
Esta colaboración se ha materializado en el marco del proyecto titulado 'Desarrollo y caracterización de cáscara de almendra como fuente de fibra insoluble en alimentación avícola y porcina', financiado por el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI), organismo dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.