La patología cardiovascular es la primera causa de morbilidad y muerte entre los pacientes supervivientes de cáncer, después de segundas neoplasias. Por ello, la prevención de cardiotoxicidades inducidas por tratamientos oncológicos constituye una meta en la Oncología. Un estudio en el que ha participado la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte-INEF de la Universidad Politécnica de Madrid, pone de manifiesto el papel clave que tiene el ejercicio físico en la prevención de las patologías cardiovasculares asociadas a los tratamientos oncológicos.

“El objetivo de nuestro trabajo era determinar si el entrenamiento cardiovascular y el entrenamiento de fuerza son efectivos a la hora de prevenir la cardiotoxicidad en pacientes que se han sometido a un tratamiento contra el cáncer”, explica el investigador del grupo del Departamento de Salud y Rendimiento Humano del INEF de la UPM y director de este trabajo, Alejandro San Juan.

Para ello, los investigadores, revisaron un total de 1087 estudios que abarcaban una muestra de más de 2700 sujetos. Esta revisión pretende recoger evidencia y extraer conclusiones sobre la efectividad del ejercicio físico ante la cardiotoxicidad.

“La mayoría de los trabajos que analizamos eran estudios randomizados y controlados que se iniciaban en análisis previos y posteriores a la práctica del ejercicio físico”, explica David García, becario de la UPM y primer autor de este trabajo. “En la mayor parte de ellos se combinaba la práctica de entrenamiento de fuerza y entrenamiento cardiovascular”, añade.

Los investigadores de la UPM comprobaron que el entrenamiento de fuerza contribuye a la mejora de la función cardiovascular, aumentando su capacidad máxima o consumo de oxígeno máximo (VO2max), reduce los niveles de fatiga , mejora la fuerza muscular, incrementa los niveles de densidad mineral ósea y mejora la calidad de vida de los pacientes previniendo la sarcopenia (reducción de la masa muscular) y la dinapenia (pérdida de fuerza y rendimiento físico) y reduciendo la cantidad de grasa corporal.

Del mismo modo, el entrenamiento cardiovascular está considerado en medicina como el que ofrece una mayor protección frente a diferentes patologías, algo que ha motivado su utilización en los pacientes que reciben tratamientos contra el cáncer.

El entrenamiento combinado, el más efectivo

“Actualmente, se está empezando a considerar que el ejercicio físico genera, en cada sesión de entrenamiento, picos de diferentes componentes químicos que se pueden utilizar como coadyuvantes a los tratamientos contra el cáncer, e incluso, como vía de prevención de hasta 26 tipos distintos de enfermedades crónicas”, explica Txomin Pérez Bilbao, también becario y estudiante del INEF-UPM y segundo autor de este estudio, en el que han participado también profesionales del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, y la Universidad Autónoma de Madrid.

“A la vista de nuestros resultados, consideramos que el entrenamiento cardiovascular, complementado con el entrenamiento de fuerza es una vía eficaz para luchar contra la cardiotoxicidad asociada al cáncer, algo que también se ha apuntado por parte de la Asociación Americana de Salud”, añade.

Tailored exercise as a protective tool in cardio-oncology rehabilitation: a narrative review. Authors: David García-González 1, Txomin Pérez-Bilbao 1,2, Alejandro de la Torre-Luque 3, Escarlata López Ramírez, Jesús García-Foncillas López 4,5*, Alejandro F. San Juan 1*.

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