Un alto nivel de ruido puede impactar en el bienestar de las personas con Alzheimer en su día a día. En este artículo, hablan sobre qué tipo o qué nivel de ruido les puede afectar negativamente y, en contraposición, qué sonidos o actividades sonoras pueden contribuir a mejorar su bienestar.
¿Qué es el ruido y cuáles son los diferentes niveles de ruido?
El ruido se define como un sonido inarticulado, generalmente desagradable. Por ejemplo, el tráfico, las obras y las alarmas, son ruidos considerados molestos para la mayoría de la gente. La exposición a ellos, particularmente si es sostenida y el nivel de ruido es alto, puede causar estrés, confusión y puede resultar perturbador para cualquiera, pero las personas con Alzheimer o con otro tipo de demencia suelen mostrarse especialmente sensibles.
El ruido se mide en decibelios (dB), y su impacto varía en función de la intensidad y la duración de la exposición. El nivel de ruido en nuestro entorno se puede clasificar de la siguiente manera:
Es importante reducir la exposición a un nivel de ruido elevado, especialmente en personas sensibles, ya que puede afectar a la capacidad de atención y concentración, al estado de ánimo y a la calidad del sueño.
Recomendaciones de la OMS sobre el nivel de ruido
La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece directrices y recomendaciones sobre el nivel de ruido al que nos exponemos para minimizar sus efectos adversos en la salud. Estas recomendaciones se basan en la evidencia científica sobre la relación entre la exposición al ruido y diversos problemas de salud, como el estrés, los trastornos del sueño y el deterioro cognitivo.
Las principales recomendaciones de la OMS sobre el nivel de ruido ambiental son las siguientes:
Un alto nivel de ruido puede afectar a las personas con Alzheimer
Cada persona tiene un grado de tolerancia al nivel de ruido que puede ser muy dispar. Lo que para unos puede ser estimulante, a otros les puede molestar. Eso también depende de la intensidad o del tipo de sonido en cuestión.
El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que se caracteriza por la pérdida gradual de memoria, así como de otras capacidades cognitivas, lo cual hace mermar progresivamente la autonomía de quien la padece.
Son varios los factores ambientales que pueden relacionarse con la progresión de la demencia y con la calidad de vida de las personas afectadas. Uno de ellos es el nivel de ruido.
Un alto nivel de ruido suele resultar perturbador para las personas con Alzheimer y dificultar el desarrollo de tareas cotidianas. Suelen concentrarse mejor cuando hay silencio o los sonidos del entorno resultan agradables.
También hay que tener en cuenta que las dificultades cognitivas propias del Alzheimer, como la agnosia, pueden llevar a una interpretación errónea de algunos sonidos y favorecer la aparición de delirios o temores. Por ejemplo, algunos ruidos del vecindario se pueden interpretar como intentos de acceder a la vivienda o amenazas.
Además, un entorno ruidoso interferirá en la realización de muchas actividades de la vida cotidiana y dificultan la comunicación que, de por sí, se ve claramente afectada con la progresión de la enfermedad de Alzheimer.
Ciertos sonidos tienen un impacto positivo en el bienestar
Ciertos sonidos pueden actuar como estímulos positivos para las personas con Alzheimer. Por ejemplo, la música tranquila, el sonido de los pájaros, de una fuente o escuchar las campanadas de un reloj u otros sonidos familiares pueden resultar reconfortantes y promover el bienestar y la relajación.
La música ha demostrado ser especialmente beneficiosa en personas con Alzheimer. Escuchar melodías familiares o con un ritmo relajante puede disminuir la agitación o la irritabilidad y mejorar el estado de ánimo, ya que la memoria musical se conserva incluso en fases avanzadas de la enfermedad. Esto permite a las personas con deterioro cognitivo conectar con recuerdos y emociones positivas.
Además de la música, los sonidos de la naturaleza pueden tener un efecto calmante. El canto de los pájaros, el murmullo del agua o los sonidos del viento pueden reducir el estrés y mejorar la orientación espacial, lo cual contribuye a que las personas con demencia se sientan más cómodas en su entorno.
Por otro lado, los entornos sonoros controlados, que no comporten un nivel de ruido elevado, pueden favorecer la interacción social y la comunicación. Ciertos sonidos suaves y repetitivos ayudan a estructurar la percepción del tiempo y a mantener la atención en personas con deterioro cognitivo.
Recomendaciones para evitar que el nivel de ruido altere el bienestar de las personas con Alzheimer
A continuación, mencionamos algunas recomendaciones que pueden ayudar a crear un contexto con un nivel de ruido controlado y un ambiente tranquilo y relajado para las personas con Alzheimer:
Algunas celebraciones típicas durante las vacaciones, como las verbenas o fiestas mayores, pueden afectar negativamente a las personas con Alzheimer, ya que suelen generar un alto nivel de ruido. El ruido producido por una música muy alta y por el bullicio de gente, y especialmente por la pirotecnia, puede asustar o confundir a las personas con Alzheimer u otras formas de demencia.
Para minimizar el estrés que pueden causar estas festividades, es importante informar a la persona con Alzheimer con cierta antelación (pero no excesiva) . Hablar de las características y motivos de la festividad en cuestión puede ser también una forma de reminiscencia que tal vez le traiga recuerdos agradables de su infancia o juventud, además de favorecer la orientación temporal. Aun así, es importante procurar minimizar la exposición a altos niveles de ruido para evitar su incomodidad o que se puedan desencadenar alteraciones conductuales.
Controlar el nivel de ruido ambiental es una estrategia que puede favorecer el bienestar de las personas con Alzheimer. Cuidar el entorno sonoro, vigilando la adecuación del nivel de ruido, puede ser beneficioso tanto emocional como cognitivamente. No obstante, es necesaria más investigación acerca de cómo afectan los factores ambientales, como el nivel de ruido, a las personas con Alzheimer.
Referencias y enlaces de interés