El cáncer diferenciado de tiroides es el tumor endocrino más frecuente y su incidencia viene aumentando de manera constante en las últimas décadas. Sin embargo, la mortalidad específica por enfermedad continúa siendo baja y más del 90% de los pacientes superan la enfermedad. Aun así, incluso tras alcanzar una respuesta excelente al tratamiento y presentar un riesgo mínimo de recurrencia, estos pacientes suelen mantener revisiones periódicas de por vida. En este contexto, investigadores de la Universidad de Valladolid y del Hospital Clínico Universitario de Valladolid han desarrollado el primer estudio longitudinal y prospectivo a nivel internacional (basado en el seguimiento a diferentes pacientes a lo largo del tiempo) para evaluar la eficacia y la seguridad de trasladar el seguimiento de estos pacientes desde las consultas especializadas de endocrinología a atención primaria una vez superados los primeros cinco años de control hospitalario.

El estudio Prospective Evaluation of Follow-Up De-Escalation to Primary Care in Differentiated Thyroid Cancer with Excellent Response to Therapy’ publicado por investigadores de la Universidad de Valladolid y el Hospital Clínico Universitario respalda la seguridad del paso a atención primaria de aquellos pacientes sin evidencia de enfermedad con respuesta excelente, tras 68 meses de seguimiento por parte de especialistas, sin aumentar el riesgo de recaída. “La tendencia actual, desde hace ya una década, es aplicar tratamientos cada vez menos agresivos en el cáncer de tiroides: cirugías menos extensas, menor uso de radioyodo y también una reducción de seguimientos innecesarios que generan otros riesgos en los pacientes, completamente evitables, como exposición a radiación, altos niveles de incertidumbre, estrés y ansiedad…”, contextualizan Gonzalo Diaz Soto y Beatriz Torres, profesores del departamento de Medicina, Dermatología y Toxicología de la UVa.

La investigación, publicada recientemente en la revista científica Thyroid, analiza la evolución de 154 pacientes con cáncer diferenciado de tiroides intervenidos con tiroidectomía total que, tras varios años de seguimiento especializado y una respuesta excelente al tratamiento, fueron derivados a atención primaria. “Los pacientes de tiroides, cuando reciben los tratamientos, se clasifican en cuatro tipos de respuestas dependiendo de qué tan bien están en términos de salud. Aquellos pacientes en los que no encontramos evidencia de enfermedad, ni estructural, ni bioquímica, los categorizamos lo que llamamos respuesta excelente. Es decir, estos pacientes presentan niveles de tiroglobulina, que es el marcador tumoral fundamental, prácticamente inexistentes; y no presentan ni adenopatías (inflamaciones en ganglios) tumorales ni metastásicas”, explica Pablo Fernández Velasco, investigador del Hospital Clínico Universitario de Valladolid.

Los participantes en el estudio fueron evaluados 6 meses después de finalizar el tratamiento, durante la última visita al especialista antes del alta y pasados, al menos, 5 años del seguimiento en atención primaria. Tras esta última evaluación el estudio confirma que las tasas de recaída en estos pacientes con respuesta excelente son inexistentes pasados los 5 años de la remisión de la enfermedad – el 96.6% de los pacientes que logran una respuesta excelente mantienen este estado a lo largo del tiempo -. Por ello, estudios como el realizado por investigadores de la UVa y el HCUV u otros realizados por la Asociación Americana de Tiroides introducen el concepto de ‘desescalada de la vigilancia’ en pacientes con respuesta excelente sostenida. En estos casos se recomienda la interrupción de la ecografía de cuello rutinaria después de 5–8 años y, después de 10–15 años, la suspensión del control bioquímico rutinario. “Teniendo en cuenta estas investigaciones, nos dimos cuenta que pasados los 5 años desde la remisión de la enfermedad el seguimiento podía ser realizado de manera segura por parte del especialista en atención primaria”, reconocen los investigadores. De esta forma, además de reducir la saturación del Sistema Nacional de Salud se mejora la calidad de vida de los pacientes reduciendo la cantidad de pruebas y su invasividad así como el estrés y la ansiedad asociados a las mismas.

El trabajo concluye que, en pacientes con respuesta excelente al tratamiento de cáncer de tiroides y con una evolución favorable mantenida durante años, el seguimiento puede realizarse de forma segura desde atención primaria. En estos casos, el control se centra principalmente en ajustar la medicación hormonal y vigilar los niveles de TSH, sin necesidad de realizar de forma rutinaria pruebas específicas relacionadas con el cáncer. La derivación de nuevo al especialista quedaría reservada únicamente para aquellos casos en los que aparezcan síntomas o signos clínicos que lo justifiquen. Los investigadores subrayan que, aunque esta estrategia ha demostrado ser segura tras aproximadamente cinco años de seguimiento hospitalario especializado, todavía son necesarios más estudios para evaluar si esa transición podría hacerse antes.

Imagen: De izquierda a derecha, Gonzalo Díaz Soto, Pablo Fernández Velasco, Beatriz Torres Torres

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