El tratamiento inicial del glaucoma suele centrarse en medicamentos o tratamientos asistidos por láser, aunque en casos avanzados o refractarios, la cirugía se convierte en una opción esencial. Existen diversas técnicas quirúrgicas para manejar el glaucoma, cada una diseñada para reducir la presión intraocular (PIO), el principal factor de riesgo modificable de esta enfermedad.
Cirugías mínimamente invasivas (MIGS)
En los últimos años, han surgido técnicas menos invasivas conocidas como MIGS (por sus siglas en inglés). Se trata de dispositivos diseñados para crear vías de drenaje adicionales o mejorar el flujo del humor acuoso dentro de los canales naturales del ojo. Son procedimientos rápidos, con menos riesgos postoperatorios y tiempos de recuperación más cortos, aunque suelen ser más adecuados para glaucomas leves a moderados.
Cirugía filtrante
La cirugía filtrante (trabeculectomía y esclerectomía profunda no perforante) es la cirugía más ampliamente utilizada para el glaucoma avanzado y/o no controlado. Consiste en crear un canal de drenaje desde el interior del globo ocular, para permitir que el humor acuoso salga del ojo y se acumule en una “ampolla” subconjuntival, desde donde se reabsorbe. Esta técnica ha demostrado ser eficaz para reducir la PIO.
Implantes de drenaje
Los dispositivos de drenaje son tubos que derivan el humor acuoso desde el interior del ojo hacia un reservorio externo implantado bajo la conjuntiva. Son una opción versátil, especialmente útil en glaucomas complejos o casos donde no se han logrado resultados favorables con otras intervenciones quirúrgicas.
Ciclofotocoagulación transescleral
Esta técnica utiliza láser para dañar parcialmente el cuerpo ciliar, reduciendo la producción de humor acuoso. Es una opción útil en casos severos donde no se han considerado viables otras técnicas quirúrgicas.
La selección de la técnica quirúrgica se basa en el tipo de glaucoma, las condiciones del ojo y las particularidades de cada paciente. Si bien las cirugías pueden ser altamente efectivas, no eliminan la necesidad de seguimiento regular para prevenir complicaciones y preservar la visión.
Dr. Francisco Ruiz Tolosa, oftalmólogo del Centro de Oftalmología Barraquer