Rut Valdor Alonso, investigadora de la Universidad de Murcia (UMU) y líder del grupo de Autofagia, respuesta inmune y tolerancia en procesos patológicos del Instituto Murciano de Investigación Biosanitaria (IMIB), ha encabezado, junto a su equipo y en colaboración con distintos grupos de investigación de la UMU y otros centros de investigación, un estudio que revela cómo los pericitos del cerebro llevan a cabo su papel de células madre mesenquimales, reparando lesiones y protegiéndolo de la inflamación.
¿Qué son los pericitos?
Los pericitos son células que se localizan en la pared de los pequeños vasos sanguíneos de todos los tejidos con microvasculatura, como el cerebro. Estas células desempeñan funciones esenciales para el mantenimiento y la regulación de los vasos sanguíneos, así como para la reparación y la defensa de tejidos, dependiendo del contexto patológico.
El estudio, publicado en Journal of Advanced Research, revela cómo los pericitos del cerebro funcionan como las células madres mesenquimales de este órgano. Ello implica que pueden actuar en la reparación del tejido cerebral a través de la autofagia mediada por chaperonas (CMA), un mecanismo que elimina proteínas específicas defectuosas o innecesarias y cuyo correcto funcionamiento es clave para preservar las células sanas.
“En trabajos previos hemos demostrado que los pericitos, al modificar su mecanismo de limpieza celular, pueden transformarse en potentes aliados contra el glioblastoma, el tumor cerebral más agresivo y frecuente. Con este nuevo trabajo, mostramos que, preservando o induciendo la CMA en el pericito, podríamos obtener herramientas clave para la terapia celular en enfermedades inflamatorias o en la reparación de tejidos”, destaca Valdor.
Mientras el sistema CMA funciona correctamente, los pericitos liberan señales que favorecen la reparación y reducen la inflamación. Sin embargo, si este mecanismo se altera, pierden sus propiedades regenerativas y empeoran el estado inflamatorio.
Una doble vía terapéutica
Esta nueva investigación da continuidad al trabajo iniciado en 2022, por el equipo de la Dra. Valdor. En aquel estudio, patentaron el uso de pericitos modificados como terapia contra el glioblastoma, inhibiendo la autofagia mediada por chaperonas (CMA); en cambio, el presente estudio se centra en ‘activar’ este mecanismo.
A diferencia de aquel enfoque inicial, el desarrollo de este nuevo hallazgo científico podría tener aplicaciones en el tratamiento de enfermedades inflamatorias no tumorales. Esta evolución que ha experimentado la investigación destaca la “versatilidad de los pericitos como diana terapéutica”, dependiendo del contexto patológico.
Financiación y colaboración en red
Este trabajo ha sido financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, la Agencia Estatal de Investigación y otro proyecto de transferencia de la Fundación Séneca.
Asimismo, forma parte de la labor de investigadores del grupo de Terapia Celular y Trasplante Hematopoyético (TPH) de la UMU, entre los cuales se incluye José María Moraleda, líder del grupo y la misma Dra. Valdor. Ha contado con la colaboración de distintos equipos de la Red Española de Terapias Avanzadas (TERAV) pertenecientes a la Universidad Complutense de Madrid (UCM), el Centro de Investigación Clínica Aplicada de la Universidad de Navarra (CIMA) y el Instituto de Neurociencias de Alicante (INA).
Además, ha recibido el apoyo de un proyecto CaixaImpulse, centrado en estudiar la eficacia de pericitos derivados de grasa humana, modificados sin CMA, como tratamiento frente al glioblastoma. Los resultados iniciales in vitro, de este último proyecto, son prometedores, y el equipo ya ha comenzado el desarrollo tecnológico con modelos experimentales en ratones que desarrollan glioblastoma humano, contando también con el apoyo de otro proyecto de transferencia de la Fundación Séneca.
Imagen: La Dra. Valdor junto a parte de su equipo de investigación (en el centro); en la parte de atrás, la primera autora del trabajo, María Dolores Salinas Hidalgo.