Un equipo coordinado por el grupo de Enfermedad inflamatoria intestinal del IDIBAPS‑CIBEREHD, liderado por Azucena Salas, ha identificado un mecanismo molecular que explica por qué algunas personas con enfermedad de Crohn desarrollan fístulas perianales. El estudio, publicado en la revista Gut, acerca el futuro desarrollo de tratamientos específicos para prevenir o cerrar estas lesiones, que constituyen una de las complicaciones más graves e incapacitantes de la enfermedad.

Las fístulas perianales afectan aproximadamente al 20% de las personas con enfermedad de Crohn y, a pesar de su impacto, todavía se desconocen los mecanismos que promueven su desarrollo. Para abordar esta carencia, el grupo analizó biopsias de la mucosa rectal de pacientes con enfermedad de Crohn con y sin enfermedad perianal. Mediante técnicas de secuenciación de ARN de células individuales, obtuvieron un mapa detallado de las alteraciones celulares y moleculares asociadas al desarrollo de las fístulas.

Según Azucena Salas, líder del proyecto, “el estudio es el primero en utilizar estas muestras y esta técnica para investigar los procesos iniciales involucrados en la formación de fístulas perianales. Esto facilita la futura generación de grandes cohortes de pacientes, ya que la recogida de biopsias rectales es más accesible que el tejido de la fístula, como se ha hecho clásicamente en estudios anteriores”.

Los resultados muestran que los pacientes con enfermedad de Crohn y fístulas presentan una sobreactivación de la vía de señalización TL1A, un mecanismo inflamatorio que remodela el tejido rectal y que potencialmente lo hace más susceptible a desarrollar una fístula. Este descubrimiento aporta una nueva perspectiva sobre el origen de las lesiones.

Hasta ahora, los inhibidores del TNF eran prácticamente el único tratamiento recomendado para las fístulas perianales y no siempre resultaban eficaces. Este estudio pone de manifiesto que existen mecanismos independientes del TNF, a través de TL1A, que continúan activos en los pacientes con fístula, lo que abre la puerta a explorar nuevas dianas terapéuticas.

Según Victoria Gudiño, primera autora del trabajo e investigadora del IDIBAPS, “identificar la vía TL1A nos acerca a comprender las causas profundas de la enfermedad perianal y nos da una base sólida para desarrollar nuevos medicamentos que puedan evitar la formación de fístulas o ayudar a cerrarlas”.

Además, el hecho de que estas alteraciones se detecten en tejido rectal no inflamado sugiere que pueden actuar como marcadores precoces de riesgo, lo que en un futuro podría ayudar a identificar qué pacientes necesitan un seguimiento más intensivo o estrategias preventivas.

El estudio se ha realizado en colaboración con el Brigham and Women’s Hospital (Boston), la Mútua Terrassa y la Universidad de Campinas (Brasil), y establece un nuevo marco para investigar mecanismos iniciales de la fístula en la enfermedad de Crohn, un campo hasta ahora muy poco explorado.

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