El Espacio Europeo de Datos Sanitarios (EHDS, por sus siglas en inglés) se ha consolidado como uno de los proyectos más ambiciosos de la Unión Europea en el ámbito de la salud digital. Se concibe como una infraestructura federada, interoperable, segura y centrada en la privacidad, donde se integran los datos de salud generados en todos los Estados Miembros. El EHDS fue aprobado mediante el Reglamento (UE) 2025/327 y entró en vigor en marzo de ese mismo año y tiene como objetivo convertir los datos sanitarios en un activo estratégico para mejorar la atención médica, acelerar la innovación en tecnologías sanitarias y empoderar a los pacientes europeos. La implementación de esta infraestructura representa un cambio estructural que afectará a hospitales, investigadores, empresas tecnológicas, autoridades y, sobre todo, a los ciudadanos. Su andadura reciente presenta una serie de hitos entre los que podemos destacar:
Además de estas fechas clave, identificadas para el funcionamiento de esas redes de datos de uso primario y secundario (MyHealth@EU; HealthData@EU), se han fijado otras para el cumplimiento total de estándares técnicos, certificación de sistemas de historia clínica y entornos de procesamiento seguro.
Aunque el EHDS no busca beneficios económicos directos, sí habilita un nuevo ecosistema de negocio sostenible, en concreto alrededor del uso secundario, que permitirá una fuente de provisión económica. Estos modelos operarían bajo el principio de recuperación de costes, es decir, pueden aplicarse tarifas proporcionales al esfuerzo técnico, pero no con ánimo lucrativo. Algunos de los modelos que podrían aplicarse son:
La implementación del EHDS promete, por tanto, importantes beneficios en términos sanitarios y económicos. Por ejemplo, la revista económica Cinco Días (2024) estima que la industria digital de salud podría crecer hasta un 30% anual con la plena implementación del EHDS. Además, el impacto económico sería tanto para los sistemas de salud a través de la reducción de costes sanitarios, aumento de la eficiencia en la planificación de recursos, mejora en la interoperabilidad clínica, como para la economía de las empresas del sector salud (salud digital, startups, biotechs, farmacéuticas). Pero además del impacto económico el paciente se vería claramente beneficiado en diversos aspectos como: la mejora en la continuidad asistencial, la implementación de tratamientos personalizados, el avance en prevención y la investigación de las enfermedades.
Por lo tanto, el EHDS marca un antes y un después en la forma en que Europa gestiona y aprovecha los datos de salud. Su enfoque federado, seguro y ético permitirá impulsar la investigación, la innovación médica y una atención más personalizada, eficiente y conectada. Además, abre nuevas oportunidades para modelos de negocio sostenibles centrados en el interés público. Su éxito dependerá de la interoperabilidad, la confianza ciudadana, la calidad de los datos y una gobernanza transparente. El EHDS es una infraestructura estratégica que contribuirá a la construcción de una sanidad más inteligente, preventiva y equitativa en toda la Unión Europea.