La incidencia de las afecciones gastrointestinales ha aumentado en los últimos años. Se trata de diversas enfermedades, desde el cáncer colorrectal a la enfermedad inflamatoria intestinal, pero tienen ciertos factores de riesgo en común, sobre todo los relacionados con el estilo de vida: la obesidad, el consumo de tabaco, el sedentarismo y la dieta. La dieta es un factor de riesgo en todas ellas y un regulador crucial de la expresión génica, que desempeña un papel importante en afecciones como el cáncer colorrectal y las enfermedades inflamatorias intestinales.

Con la intención de definir mejor los mecanismos específicos por los que la dieta modifica el riesgo de padecer enfermedades intestinales, un grupo de investigación liderado por el jefe del grupo de investigación en cáncer colorrectal del ICO y el IDIBELL, Victor Moreno, ha analizado las datos de expresión génica y de la dieta de una cohorte de 436 personas. Por un lado, han cuantificado el RNA – molécula indicadora de la expresión del ADN – presente en muestras de su tejido colónico, mientras que por otro lado han obtenido cuestionarios de frecuencia de consumo de alimentos. Comparando ambos datos por cada participante, los investigadores han analizado en qué genes se veía incrementada o disminuida su expresión en relación a los alimentos y grupos de alimentos consumidos.

Los resultados muestran que la ingesta de comidas como el pescado azul, el alcohol y las patatas tiene un gran impacto en la expresión de genes relacionados con la reparación del ADN, la función inmunitaria y la glicosilación de proteínas, entre otros, en el caso de individuos sanos. Así pues, se puede concluir que la dieta tiene un papel importante en la genética y el funcionamiento del colon, aunque hace falta realizar más estudios para describir estos procesos con más detalle y poder conocer el potencial de la dieta para prevenir o tratar afecciones intestinales.

Nutrición y nutrigenómica

El patrón dietético y los alimentos que ingerimos tienen un papel importante en la regulación de la microbiota intestinal, el estrés oxidativo y la inflamación, influenciando por tanto nuestro estado de salud general. En el caso del cáncer de colon, por ejemplo, esta relación es aún más directa: se sabe que el consumo de vegetales, el pescado y el marisco reducen el riesgo, mientras que las carnes rojas y procesadas, las dulces y las grasas saturadas lo incrementan.

Aparte, la dieta también modula la expresión de ciertos genes y, como consecuencia, desempeña un papel importante en el funcionamiento de nuestros órganos. En la mayoría de casos, todavía no se saben los mecanismos concretos, y éste es el objetivo de la nutrigenómica: entender cómo la ingesta de diversos alimentos afecta a la expresión genética y al riesgo de padecer ciertas enfermedades.

Artículo de referencia: Mireia Obón-Santacana et al. Dieta Impacts on Gene Expression en Healthy Colon Tissue: Insights from the BarcUVa-Seq Study . Nutrientes. 2024

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