El Hospital Germans Trias ha incorporado recientemente a sus prestaciones pediátricas, y por primera vez en un hospital público en Catalunya, la realización de la videourodinamia. Se trata de una prueba que permite estudiar al detalle la morfología y funcionamiento de la vía urinaria, optimizando el diagnóstico de patologías urológicas funcionales en niños.
La prueba, realizada por la Unidad de Urología Pediátrica, destaca por ofrecer, a su vez, una imagen urológica obtenida con contraste radiológico y un análisis simultáneo de las presiones que hay dentro de la vejiga urinaria mientras ésta se está llenando. Todo ello supone un paso clave para mejorar la precisión diagnóstica y el abordaje clínico de niños que sufren alteraciones urinarias complejas.
En población infantil, estas patologías complejas -causadas por lesiones medulares o por grandes malformaciones congénitas- no sólo dependen de la morfología de las vías y de la vejiga, sino de su funcionamiento. A veces la vejiga no se contrae como tocaría o no almacena bien la orina. Hasta ahora, para saberlo, era necesario someter al niño a dos pruebas, en días diferentes y con una sonda para cada una de ellas. Primero, una cistografía, una prueba de imagen que, gracias a introducir contraste en la vejiga, expone con rayos X la forma y tamaño de la vejiga. En segundo lugar, una prueba –llamada cistomanometría– , que a pesar de mostrar cómo funciona la vejiga cuando se llena y cuando tiene ganas de vaciarse, no siempre indica con suficiente precisión la presión que este órgano recibe.
La videourodinamia salva esta dificultad, y consigue, en una única prueba –y por tanto, con una única sonda, reduciendo los riesgos de infección derivados- mostrar tanto la morfología de la vejiga y de las vías urinarias como su funcionamiento en tiempo real. Todo ello aporta un diagnóstico mucho más preciso, hasta el punto que ha provocado un cambio en el manejo de algunos pacientes y ha cambiado su tratamiento. De hecho, las guías clínicas internacionales de urología pediátrica ya indican que la prueba para diagnosticar estas patologías funcionales debe ser la videourodinamia. Además, los pacientes y las familias agradecen la reducción del número de visitas que deben realizar en el centro.
Diagnóstico inicial para casos complejos
A grandes rasgos, la prueba no supera los 90 minutos, y en todo momento el niño puede estar acompañado por sus progenitores. Primero, se le colocan sondas en la vejiga y en el recto, algo incómodo pero no doloroso. Después, se llena la vejiga lentamente con contraste, midiendo las presiones. Seguidamente, se pide al niño que orine para analizar la función de vaciado. Y por último, se retiran las sondas, fácilmente y sin dolor. Durante este proceso, especialmente en la fase de llenado de la vejiga, el equipo médico habla constantemente con el niño, preguntándole qué va notando, si tiene ganas de orinar o si tiene alguna molestia.
Los trastornos complejos que presentan estos niños afectan tanto a niñas como a niños, desde los tres años hasta la adolescencia, y generalmente les afectan de dos maneras diferentes. Por un lado, hay niños que pueden sufrir un deterioro de la función renal, mientras que otros tienen una calidad de vida dañada y condicionada por una incontinencia urinaria constante. Para unos, una forma de tratamiento es la farmacológica, mientras que para otros la opción terapéutica es la inclusión en un programa de cateterismos, para que aprendan a sondarse por sí solos para ir vaciando correctamente la vejiga.
La puesta en marcha de la videourodinamia en el Germans Trias ha sido posible gracias a la coordinación de múltiples servicios: profesionales de Radiología, de personal técnico, de enfermería especializada y de Urología Pediátrica, constantemente formados y actualizados para ofrecer una atención excelente. Hasta ahora, se han atendido a una docena de casos, todos ellos complejos y excepcionales, en los que la prueba ha mostrado ser útil, tanto para iniciar tratamientos en niños que todavía no tenían como, en algún caso concreto, para cambiar del todo el abordaje y el tratamiento pensado inicialmente y obtener en el niño una mejora satisfactoria.