El término "COVID persistente", reconocido oficialmente por la Organización Mundial de la Salud, describe síntomas que se mantienen durante meses tras superar la fase aguda de una infección por COVID-19. Esta condición es una preocupación creciente a nivel mundial y puede presentar síntomas como problemas respiratorios, fatiga y alteraciones cognitivas.

El estudio publicado en Nature Genetics ha identificado la primera asociación genética significativa a nivel de todo el genoma para el COVID persistente, localizada en el gen FOXP4. La investigación, enmarcada en el consorcio COVID-19 Host Genetics Initiative, ha incluido a 6.450 personas diagnosticadas con COVID persistente y más de un millón de controles de 16 países. El análisis se ha realizado con datos de la cohorte GCAT, coordinada por el IGTP, que sigue el impacto de la pandemia en la población catalana desde 2020, en colaboración con el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal)-centro respaldado por la Fundación "la Caixa"-y la cohorte COVICAT (Cohorte COVID en Cataluña).

Los resultados sugieren que la relación entre el gen FOXP4 y el COVID persistente está estrechamente vinculada a la función pulmonar y a la respuesta inmunitaria frente a las infecciones. Además, los investigadores han hallado una fuerte relación entre los casos graves de COVID-19 y el desarrollo de COVID persistente, en línea con estudios anteriores. Pero, ¿todas las variantes genéticas que aumentan el riesgo de COVID-19 también incrementan el riesgo de COVID persistente? No necesariamente. El estudio ha observado que, aunque la mayoría de las variantes genéticas afectan a la respuesta al virus o a la gravedad de la enfermedad, las relacionadas con el gen FOXP4 parecen tener un papel más destacado en el desarrollo del COVID persistente. Esto señala factores biológicos clave vinculados a la salud pulmonar y la respuesta del sistema inmunitario.

Rafael De Cid, director científico del proyecto GCAT en el IGTP y autor del estudio, destaca: “Los resultados permitirán categorizar mejor los factores de riesgo del COVID persistente, una condición compleja moldeada tanto por factores de riesgo -como la gravedad de la enfermedad, enfermedades crónicas u obesidad- como por factores protectores, como la vacunación, el descanso o el ejercicio físico. Todos ellos influyen en la persistencia de los síntomas y su variabilidad, incluyendo diferencias por sexo. Su análisis en estudios futuros ayudará a definir subtipos y avanzar hacia estrategias personalizadas de prevención y tratamiento."

El COVID persistente sigue siendo una enfermedad compleja con síntomas muy variados. Aunque se necesita más investigación para comprender sus mecanismos, este estudio aporta evidencia genética sobre el papel fundamental que la salud pulmonar podría tener en su evolución.

Imagen: grupo que inició los trabajos que han hecho posible este estudio internacional sobre la COVID persistente.

Referencia: Lammi, V., Nakanishi, T., Jones, S.E. et al. Genome-wide association study of long COVID. Nat Genet (2025). DOI: https://doi.org/10.1038/s41588-025-02100-w.

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