Un investigador y una investigadora del Centro de Regulación Genómica (CRG) están abordando una pregunta apremiante: ¿cómo podemos detener el cáncer antes de que se propague? Gracias a las nuevas ayudas de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), la Dra. Sara Sdelci y el Dr. Luciano Di Croce esperan transformar la manera en que los médicos diagnostican y tratan la enfermedad metastásica.
"Existe una necesidad acuciante por entender por qué algunos tumores reaparecen y se propagan mientras que otros no", afirma el profesor de investigación ICREA Di Croce, que recibe 96.000 euros para mapear las fases subyacentes que conducen a la metástasis en el cáncer colorrectal. "Creemos que la respuesta se encuentra en lo más profundo de la organización del propio genoma". La financiación de la AECC complementará una subvención de 172.000 euros concedida por TRANSCAN-3, parte del Programa de Investigación e Innovación Horizonte 2020 de la Unión Europea, lo que eleva el total de los esfuerzos de investigación del Dr. Di Croce a 268.000 euros.
Su colega, la Dra. Sdelci, recibe 299.675 euros para investigar la interacción entre el metabolismo y la epigenética en el cáncer de mama con receptores de estrógenos positivos (ER+), el subtipo más común de la enfermedad. "Lo que es emocionante", dice, "es que ahora nos estamos dando cuenta de que las enzimas metabólicas pueden ocupar el núcleo de las células cancerosas, reescribiendo las instrucciones que determinan la velocidad de crecimiento de los tumores o su resistencia al tratamiento. Estos son nuevas posibles dianas terapéuticas".
El cáncer colorrectal sigue siendo una de las principales causas de muerte relacionadas con el cáncer en todo el mundo, y la Organización Mundial de la Salud estima que cada año se producen casi 2 millones de nuevos casos. Hasta el 40 por ciento de los pacientes desarrollan enfermedad metastásica, incluso si sus tumores parecen inicialmente localizados. Estas recurrencias a menudo resultan difíciles de detectar antes de que se hayan propagado.
El proyecto del Dr. Di Croce se centra en las escurridizas semillas de la metástasis, que pueden permanecen latentes y pasar desapercibidas durante meses o incluso años. La clave puede encontrarse en el ADN que circula en la sangre, también conocido como ADN tumoral circulante (ADNct). Su objetivo es crear un análisis de sangre simple para identificar los cambios epigenéticos que surgen mucho antes de que las técnicas convencionales puedan detectar un tumor que reaparece.
"Estos pequeños fragmentos de ADN tumoral pueden indicar qué pacientes tienen un mayor riesgo", dice el Dr. Di Croce. "Si podemos predecir la recaída antes, podemos personalizar el tratamiento postquirúrgico. En lugar de administrar la misma quimioterapia a todo el mundo, podríamos adaptar las terapias a aquellos que realmente las necesitan".
Un ensayo clínico reciente sugiere que las pruebas de ADNct podrían detectar la presencia de enfermedad metastásica hasta seis meses antes que las exploraciones convencionales. La detección temprana de estas alteraciones podría reducir los tratamientos innecesarios para los pacientes de bajo riesgo e impulsar una terapia más agresiva para los de alto riesgo, un enfoque que podría salvar vidas y ahorrar recursos.
Mientras tanto, el trabajo de la Dra. Sdelci se centra en el cáncer de mama ER+, que afecta a más de un millón de mujeres en todo el mundo cada año. Por lo general, estos tumores dependen de las señales de estrógenos para crecer, razón por la cual los tratamientos hormonales son la principal línea de terapia. A pesar de los notables avances en el bloqueo de los receptores de estrógenos, muchos pacientes manifiestan resistencia, lo que provoca una recaída.
En su laboratorio en el CRG, el equipo de la Dra. Sdelci ha descubierto pistas que indican que las vías metabólicas dentro del núcleo –las cuales anteriormente se creía que solo existían en el citoplasma de la célula– pueden remodelar el paisaje epigenético de la célula. Esencialmente, estas enzimas metabólicas pueden activar o desactivar genes sin alterar la secuencia de ADN subyacente. Esto significa que las células tumorales pueden volverse expertas en esquivar la acción de fármacos.
"Estas enzimas metabólicas no solo proporcionan energía a las células", dice la Dra. Sdelci. "Se unen físicamente al ADN, controlando cómo se expresan los genes. Si podemos encontrar la manera de romper estas alianzas nucleares, podríamos detener la progresión del cáncer de mama".
Con el apoyo de la AECC, su grupo está trabajando en formas de detectar estos cambios de forma temprana, potencialmente identificando tumores especialmente agresivos antes de que se adapten y hagan metástasis.
Según cifras mundiales, se estima que una de cada ocho mujeres desarrollará cáncer de mama en algún momento de su vida, y el cáncer colorrectal sigue siendo la segunda causa de muerte por cáncer en Europa. Si sus proyectos tienen éxito, las contribuciones de ambos investigadores podrían hacer que el futuro del tratamiento del cáncer sea muy diferente: análisis de sangre más simples para detectar peligros ocultos y terapias precisas que ataquen los primeros signos de metástasis.