Un estudio internacional coliderado por el Instituto de Investigación Biomédica de Girona (IDIBGI) y el Radboud University Medical Center (Nijmegen, Países Bajos) ha identificado los mecanismos biológicos que explican los trastornos del sueño asociados al síndrome FOXP1, un trastorno del neurodesarrollo de origen genético. El trabajo aporta nuevas evidencias sobre el papel clave de los genes de la familia FOXP en la regulación del sueño y abre nuevas vías para el desarrollo de tratamientos.
El sueño es indispensable para el buen funcionamiento del cerebro, ya que favorece procesos esenciales como la consolidación de la memoria, el aprendizaje, la regulación emocional y el mantenimiento de la función neuronal. En este contexto, el síndrome FOXP1 es una enfermedad genética minoritaria causada por alteraciones en el gen FOXP1, un factor de transcripción esencial para el desarrollo del sistema nervioso. Esta condición se caracteriza por discapacidad intelectual, dificultades en el lenguaje y rasgos asociados al trastorno del espectro autista. El estudio demuestra que los niños con síndrome FOXP1 presentan con mucha frecuencia problemas de sueño, hasta el punto de que constituyen uno de los síntomas más prevalentes del trastorno. A pesar de ello, hasta ahora estas alteraciones habían recibido poca atención, pese a su impacto significativo en la calidad de vida de los pacientes y sus familias. En concreto, los investigadores han identificado un patrón característico de insomnio que impide el mantenimiento del sueño en los individuos que padecen el trastorno, lo que se traduce en despertares nocturnos frecuentes y un despertar muy precoz. “Durante años se han considerado un síntoma secundario o poco relevante, pero nuestros resultados indican que forman parte del núcleo del trastorno”, explica la Dra. Anna Castells, investigadora del IDIBGI y coautora del estudio.
El estudio va más allá de esta observación clínica en pacientes con síndrome FOXP1 y, a partir del análisis de variantes comunes de los genes FOXP1, FOXP2 y FOXP4 en la población general mediante estudios de grandes bases de datos genéticas, los investigadores han observado una asociación de ciertas variantes de estos genes con síntomas de insomnio y una menor duración del sueño. Estos resultados refuerzan la idea de que la familia FOXP, conocida hasta ahora sobre todo por su papel clave en el desarrollo neuronal, también tiene un papel fundamental en la regulación del sueño.
Para confirmar la implicación de las proteínas FOXP en la regulación del sueño y profundizar en los mecanismos biológicos implicados, el equipo liderado por la Dra. Castells ha utilizado el modelo animal Drosophila melanogaster (mosca de la fruta), un organismo especialmente eficaz para estudiar los patrones de sueño. Los resultados muestran que la pérdida de función del gen FoxP en este organismo reproduce fenotipos similares a los observados en humanos, como la fragmentación severa del sueño y las alteraciones del ritmo circadiano. En este contexto, los investigadores han podido demostrar que este gen es esencial durante el desarrollo del sistema nervioso para garantizar un patrón de sueño normal en la edad adulta. En particular, se ha observado que su alteración afecta a determinadas neuronas del cerebro responsables de la regulación del sueño a través de la liberación de moléculas señal llamadas neuropéptidos, y altera la plasticidad neuronal en circuitos implicados en el control del sueño y de los ritmos biológicos.
Una nueva mirada a las oportunidades terapéuticas
Este estudio amplía el conocimiento sobre los mecanismos genéticos que regulan el sueño y destaca el papel fundamental de estos procesos durante el neurodesarrollo. Los resultados indican que los trastornos del sueño en el síndrome FOXP1 no son una consecuencia secundaria, sino un rasgo del propio trastorno. Este cambio de paradigma es clave para mejorar tanto el diagnóstico como el manejo clínico de los pacientes.
Según los investigadores, uno de los próximos pasos será estudiar si otras patologías asociadas a alteraciones de los genes FOXP también presentan problemas de sueño. El sueño es una función biológica esencial para la salud física y mental, especialmente durante la infancia, cuando es clave para el desarrollo del cerebro, el aprendizaje, la memoria y el bienestar emocional. En este sentido, intervenir sobre la calidad del sueño podría tener un impacto positivo en otras manifestaciones del trastorno. “Es necesario prestar más atención a los problemas del sueño en estos pacientes, ya que pueden contribuir a agravar la afectación global. Si conseguimos mejorar el sueño, quizá también podremos mejorar otros aspectos del trastorno”, señala la Dra. Castells.
Además, el trabajo identifica nuevos mecanismos de comunicación a nivel cerebral que podrían ser utilizados en el futuro como posibles dianas terapéuticas. Aunque este campo todavía se encuentra en fases iniciales, podría abrir nuevas estrategias para abordar no solo los trastornos del sueño, sino también otros síntomas asociados a los trastornos del neurodesarrollo. No obstante, serán necesarios nuevos estudios para validar estas aproximaciones y explorar su potencial clínico.
Artículo de referencia: Coll-Tané M, Eidhof I, Han J, Raun N, van Renssen LV, Fisher SE, Kayser MS, Kleefstra T, Pillen S, Hudac CM, Mayneris-Perxachs J, Klein M, Koene S, Castells-Nobau A, Schenck A. Conserved sleep disturbances in FOXP1 syndrome originate from developmental dysregulation of peptidergic signaling. J Clin Invest. 2026 Apr 1;136(7):e193475. doi: 10.1172/JCI193475. PMID: 41919501; PMCID: PMC13038207.