Las grandes ciudades y capitales son una seña de identidad de Europa y, en muchas ocasiones, vivir en una de ellas se asocia con un mayor poder adquisitivo y mejores servicios. No obstante, el crecimiento exponencial de los espacios urbanos ha desencadenado la generación de severos impactos medioambientales que amenazan el nivel de bienestar alcanzado. Entre los contaminantes que genera la actividad humana destaca el Nitrógeno Reactivo (Nr). Un equipo de investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) ha desarrollado un estudio que cuantifica la contaminación por esta sustancia en 10 grandes ciudades europeas, entre ellas Madrid, generada entre otros, por nuestros modelos de nutrición y la expresa a modo de Huella de Nitrógeno (HN).

“A pesar de que el nitrógeno es un componente esencial para la vida, el exceso de nitrógeno reactivo tiene graves consecuencias para el medio ambiente y para la salud humana”, señala Sara Martínez, coautora de este trabajo en el que también participan Sergio Álvarez y Rubén Martínez, investigadores de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la UPM y María del Mar Delgado, investigadora del Departamento de Medio Ambiente y Agronomía del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA).

De ahí que, actualmente, se promueva la concienciación acerca de las emisiones de óxidos de nitrógeno que provocan los vehículos y se propongan medidas para paliar dichas emisiones. No obstante, es importante destacar que cada persona contribuye en su día a día a la contaminación por nitrógeno reactivo sin necesidad de utilizar ningún modo de transporte, tan solo como consecuencia de su alimentación

“El estilo de vida y los hábitos alimentarios de cada individuo influyen en la contaminación por nitrógeno reactivo. Cada tipo de alimento que ingerimos lleva asociado unos impactos medioambientales tanto en su producción como en su consumo posterior”, explica.

La investigación, liderada por los investigadores la UPM, evalúa la huella de nitrógeno debida al consumo de los principales alimentos en seis ciudades en el Sur de Europa (Madrid, Roma, Zagreb, Atenas, Marsella y Lisboa) y cuatro ciudades en el Norte de Europa (Cophenhague, Oslo, Estocolmo y Helsinki).

La carne, responsable de casi el 40% de la huella de nitrógeno alimentaria

A partir de este trabajo, se determinó que los principales alimentos responsables de la huella de carbono de las ciudades analizadas eran la carne (38%), la leche (24%) y los cereales (10%). “La elevada contribución de la carne a la huella de nitrógeno está respaldada por estudios previos que han constatado el abandono progresivo de la dieta mediterránea y de la dieta nórdica y de la existencia de una tendencia hacia el incremento en la ingesta de proteínas de origen animal”, subrayan los investigadores.


Contribución de cada tipo alimento a la Huella de Nitrógeno de cada ciudad.

“El cambio alimentario en Europa, caracterizado por un mayor consumo de productos de origen animal, está tendiendo a equiparar los alimentos que consumen los ciudadanos y en definitiva la huella de nitrógeno que produce cada ciudad. Entre las diferentes HN que se cuantificaron para cada ciudad no se obtuvieron diferencias significativas. De media, la huella de carbono para las ciudades del Sur de Europa fue de 14,7 kg N/cap/año y para las ciudades del Norte de Europa fue de 15,1 kg N/cap/año”, explica Sara Martínez.


Huella de Nitrógeno total por persona y año de las ciudades del Norte y Sur de Europa.

La sociedad mundial es cada vez más consciente de la necesidad de promover medidas para frenar la contaminación del medio ambiente. Además de los avances tecnológicos que se están llevando a cabo para combatir las emisiones de gases de efecto invernadero, entre los que se encuentran los óxidos de nitrógeno, la Unión Europea está promoviendo políticas para una producción y consumo sostenible, conscientes de que muchos de nuestros hábitos cotidianos son responsables de las emisiones contaminantes.

“En este estudio, se ha observado que la HN generada por la producción de alimentos es notablemente superior a la generada por consumo. Por lo tanto, para fomentar una producción sostenible, cabe destacar el uso eficiente de fertilizantes nitrogenados y la utilización de fertilizantes orgánicos, como el compost, en la agricultura”, añade la investigadora de la UPM que apunta a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud en este sentido. “La OMS aboga por adoptar una dieta saludable y equilibrada, la cual supondría de media una reducción del 31% de la HN total de las ciudades analizadas. Por último, la concienciación social por el cuidado del plantea es esencial para reducir nuestra HN. Pequeños gestos, como reducir el volumen de residuos alimentarios, también pueden llegar a desempeñar un papel muy importante si se adoptan como hábitos a nivel global”.

La importancia de este trabajo, que ha sido publicado en la revista Sustainable cities and Society , radica en que pone de manifiesto la importancia de cuantificar los impactos medioambientales generados por los seres humanos. Al mismo tiempo, señalan los investigadores, se hace patente que no sólo los grandes sectores económicos son responsables de la contaminación ambiental, sino que cada ciudadano y la sociedad en general, podemos contribuir hacia un desarrollo sostenible que garantice el uso eficiente de los recursos naturales.

Martinez S, Alvarez S, Martinez Marin R, Delgado M del M (2019) Food consumption contribution to nitrogen pollution of cities in Northern and Southern Europe. Sustain Cities Soc 50:101655. doi: https://doi.org/10.1016/j.scs.2019.101655

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