Ser más activo por la mañana o por la tarde no es solo una cuestión de preferencias personales. El cronotipo, que es la tendencia biológica de cada persona a funcionar mejor en determinados momentos del día, puede tener un papel relevante en la preservación de la masa muscular, así como en su calidad y fuerza, y también en la salud metabólica. Entender esta relación puede ayudar a explicar por qué no todas las personas responden igual a las mismas rutinas de salud.

Esta es una de las conclusiones de un artículo de revisión científica firmado por equipos de la Universidad de Barcelona, el Hospital Universitario de Bellvitge, el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL) y los CIBER de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (CIBERDEM) y de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN), ambos del Instituto de Salud Carlos III. Ha dirigido el trabajo el profesor Pablo M. Garcia-Rovés, del Departamento de Ciencias Fisiológicas de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la UB.

El trabajo, publicado en la revista Nutrients, analiza la evidencia científica existente sobre la relación entre el reloj biológico, los hábitos de vida (alimentación, actividad física y descanso) y el mantenimiento del músculo, especialmente en el contexto de la obesidad y el envejecimiento.

«El cronotipo condiciona cómo nos organizamos a lo largo del día y puede influir de forma indirecta en factores clave para la salud muscular, como el descanso, la actividad física o los horarios de ingesta», explica Roberto Barrientos-Salinas, investigador del Programa de Diabetes y Metabolismo del IDIBELL.

Cuando los horarios no encajan con la biología

Según el artículo, las personas con cronotipo vespertino tienden a presentar horarios más tardíos de ingesta, menor regularidad en el sueño y niveles más bajos de actividad física estructurada. Esta desalineación entre el reloj biológico interno y los horarios sociales puede favorecer patrones de vida menos saludables e impactar en la calidad muscular y el metabolismo.

El equipo investigador remarca que el cronotipo no es una cuestión de voluntad o hábitos aprendidos, sino una característica biológica individual, condicionada por factores genéticos y fisiológicos.

El músculo, clave para la autonomía y el envejecimiento saludable

El trabajo hace hincapié en la importancia del músculo como órgano esencial para la salud: más allá de la fuerza o la movilidad, desempeña un papel determinante en el metabolismo y en la prevención de la fragilidad asociada a la edad. En este sentido, los investigadores alertan del riesgo de obesidad sarcopénica, una situación caracterizada por el exceso de grasa corporal combinado con una pérdida de masa y función muscular, que puede comprometer la calidad de vida a largo plazo.

Un trabajo analiza la evidencia científica existente sobre la relación entre el reloj biológico, los hábitos y el mantenimiento del músculo, especialmente en el contexto de la obesidad y el envejecimiento.

Hacia recomendaciones más personalizadas

El trabajo defiende la necesidad de enfoques más personalizados e integrados, que tengan en cuenta el momento del día en que se hacen las comidas (crononutrición), el horario de la actividad física y la duración y regularidad del sueño.

«Tener en cuenta el cronotipo puede ayudar a adaptar mejor las recomendaciones de salud y a hacerlas más sostenibles en el tiempo, especialmente en programas de pérdida de peso, prevención de la pérdida muscular y promoción del envejecimiento saludable», destaca Núria Vilarrasa, jefa de sección del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital de Bellvitge e investigadora del IDIBELL y el CIBERDEM.

Impacto en la práctica clínica y la salud pública

Aunque se trata de una revisión de la literatura científica, los autores señalan que estas conclusiones pueden tener implicaciones relevantes en la práctica clínica y en la salud pública, ya que abren la puerta a estrategias de prevención más ajustadas a las características individuales de cada persona.

«El objetivo principal es que las personas sean activas y se evite el sedentarismo. Sin embargo, un mejor conocimiento de sus características y hábitos permite diseñar unas intervenciones más precisas que contribuyan a mejorar la salud y la funcionalidad de la población. Este enfoque puede resultar especialmente relevante en una sociedad con horarios irregulares y un progresivo envejecimiento», concluye el profesor Garcia-Rovés, miembro del grupo de investigación del estudio del metabolismo en la obesidad y enfermedades asociadas MitoHealth y profesor agregado Serra Hunter de la Universidad de Barcelona.

Artículo de referencia: Barrientos-Salinas, Roberto et al. «Identifying Chronotype for the Preservation of Muscle Mass, Quality and Strength». Nutrients, enero de 2026. DOI: 10.3390/nu18020221.

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